
Han pasado seis años desde que las calles de Chile se llenaron de cuerpos, gritos, colores, rabia y esperanza. Seis años desde que el alza de 30 pesos en el metro se convirtió en el catalizador de una revuelta que venía gestándose por décadas. Hoy, mirando hacia atrás, no puedo sino preguntarme: ¿qué cambió realmente? ¿Qué permanece? ¿Qué nos sigue doliendo?














