
La decisión del gobierno de Gabriel Boric de enviar ayuda humanitaria a Cuba abrió un frente inesperado, pero no inédito, en la ya compleja relación entre América Latina y sectores duros del Partido Republicano en Estados Unidos. Lo que comenzó como un anuncio del canciller Alberto van Klaveren terminó escalando en cuestión de horas a una acusación directa desde el













