
La denominada "autonomía estratégica pragmática" que algunos expertos mencionan como salida —privilegiar a Estados Unidos en defensa y ciberseguridad, pero mantener criterios técnicos para no discriminar a China en lo comercial— es una fórmula vacía. No hay autonomía posible cuando se acepta que una potencia extranjera decida qué proyectos tecnológicos puede desarrollar un














