Opinión política

Avanza programación del golpe de estado blando (o parlamentario)

Para el pueblo “migaja, orden y garrote” parece ser el lema de La Moneda, y en esa postura encuentra el lamentable apoyo de una significativa parte de la oposición.

 

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DESDE HACE muchos meses (quizá dos años o más) he venido, tozudamente, insistiendo en la posibilidad de que Chile y su pueblo sean obligados a vivir la trágica experiencia de un golpe de estado “blando” o constitucional,  y como lógico corolario, la instauración de una administración totalitaria.

 

Muchos amigos –así como mis alumnos- insistían en que esa instancia no tenía visos ni posibilidad alguna de ocurrir, “que los tiempos actuales en nada se asemejan a los de la Unidad Popular, que la guerra fría ya no existe, que las fuerzas armadas no están disponibles para un aventura como aquella, que la gente no aceptaría una situación tal, y  en fin, que es meramente imposible”. Yo sólo sonreía y en mi mente bailoteaban las palabras “esperen y verán”. Lo hicieron. Esperaron y vieron. Ahora han cambiado de opinión y  coligen que se está ad portas de un ‘golpe de estado blando’ por parte de la derecha y sus mayordomos socialdemócratas.

 

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La verdad duele y a veces ofende, pero sólo ella logra sanar y recomponer situaciones. Lo que hoy sucede en nuestro país es responsabilidad también del pueblo, de la gente, ya que permitió que se estableciera una democracia de extraño sistema, en la cual oficial y constitucionalmente gobierna y legisla la minoría. No es de otro modo que en el Legislativo se imponga el 25% como cifra mayor al 75%. Sólo en Chile.

 

Si un equipo de fútbol pierde 3×1 en el partido correspondiente, ¿es el ganador? Por cierto que no, Pero en política, y en Chile,  eso es posible, En muchos artículos de prensa, algunos columnistas vienen avisando –desde hace 20 años- que la derecha es consciente de no contar con el voto mayoritario de la población (entendiendo como ‘mayoritario’ al 50% +1), por lo cual su objetivo siempre fue, es y será conservar el derecho a veto en ambas cámaras. Con ese derecho ha podido legislar imponiendo sus objetivos e intereses por sobre la mayoría parlamentaria. La minoría es quien manda, todavía. ¿Puede ello ser llamado ‘democracia’?

 

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En las cúspides dirigenciales y empresariales existe un enorme miedo a la libertad…a la libertad de la sociedad civil, Y conjuntamente, pervive en nuestra decimonónica derecha un odio soterrado a la mujer, a los pueblos originarios, a la juventud, a los artistas. Se comprueba con lo acontecido en la discusión parlamentaria para la reforma constituyente, donde la derecha –con absoluta minoría de votos- en la Cámara de Diputados derribó las indicaciones favorables a la paridad de género y a contar con un número determinado de representantes de los pueblos originarios y el mecanismopara faciitar la,particiapciòn de independientes en el órgano constituyente . Esas indicaciones fueron rechazadas debido a no contar con los 93 votos (o 3/5), logrando sólo 80 votos a favor, 62 en contra y 7 abstenciones, Una vez más, la minoría se impuso.

 

Lo anterior es una clara invitación al pueblo a continuar con movilizaciones y marchas, más aún si el gobierno tampoco ha satisfecho las demandas impetradas por millones de manifestantes a lo largo del país en estos 62 días de desencuentros. Esas demandas son las que explicita la ciudadanía en las calles, pero las sociedades politicastras supieron pasarlas a segundo plano colocando en primera trinchera la cuestión constituyente.

 

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El gobierno se frota las manos de felicidad ya que cuenta con el apoyo de gran parte del arco parlamentario para dejar de lado el gasto oneroso que tales demandas populares impetran y, en cambio, ve con enorme satisfacción cómo ese mismo arco legislativo obnubila a la gente con una discusión que –termine como termine- eclipsará las exigencias que gatillaron el estallido social. Para el pueblo “migaja, orden y garrote” parece ser el lema de La Moneda, y en esa postura encuentra el lamentable apoyo de una significativa parte de la oposición.

 

¿Qué estoy equivocado y es falso aquello de progresistas y ex izquierdistas apoyando decididamente los intereses megaempresariales de la derecha dura? No ha pasado tanto tiempo como para olvidarlo con facilidad. Recuerde usted, amigo lector, que preparando el terreno y el ánimo nacional para lo que hoy día estamos viviendo, ya lo había anticipado el epítome de los pinochetistas ‘laicos’, Hermógenes Pérez de Arce, en una de sus columnas mercuriales, al afirmar que las fuerzas armadas saldrían a las calles si la idea de una Asamblea Constituyente y una nueva Constitución siguiera prosperando y pudiese tener certeza de concretarse. Lo reafirmaron,  aunque con un léxico que disfrazaba la amenaza anterior, los senadores Patricio Walker (PDC) y Francisco Chahuán (RN).

 

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En el ínterin, el ex “non plus ultra” del partido socialista, reconvertido completamente a la fe neoliberal y ahora novel miembro emérito de la iglesia ‘chicaguiana’, Camilo Escalona, tildó de “fumadores de opio” a quienes se esforzaban por construir las condiciones que permitieran llevar a cabo aquello de nueva Constitución y, por supuesto, Asamblea Constituyente (que es de donde todo lo anterior se inicia).

 

La Derecha –aunque muchos la consideren extemporánea y poco ‘avispada’ –   siempre ha sabido sacar maquila de situaciones en las que se derraman escandaleras públicas o motivaciones mayoritarias que hacen a la gente tomarse las calles. Es muy sabia en aquello de “divide et imperam”, lo que no le exige demasiado esfuerzo para lograr que sus adversarios se fragmenten políticamente a nivel de archipiélago perdiendo unidad y fuerza, aprovechando además que los grupos, partidos y referentes de la izquierda muestran unidad sólo en lo que ‘no quieren, pero se dividen y atomizan al momento de discutir lo “que sí quieren”.

 

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Mejor apoyo a sus intereses no los encentra la derecha en otro lugar. La débil oposición actual le ha pavimentado el camino para el golpe de estado blando (o parlamentario). La respuesta que el pueblo dará a toda esta cocinería de la infamia es desconocida, aunque previsible.

 

 

Por Arturo Alejandro Muñoz

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  1. juan rulfo castillo says:

    El autor solo lo ve el problema desde una mirada tradicional : todo se hace desde el Parlamento o Ejecutivo , lo que muchos no entienden , es que el movimiento actual no reconocemos a los payasos del neo liberalismo : por lo tanto NO CONSIDERAMOS ESTAS OPINIONES , Y ESTAMOS INSTALADOS EN HUELGA , MANIFESTACIÓN PERMANENTE , LO QUE INDICA QUE EL PAÍS ESTA MOVILIZADO , Y TRABAJANDO A MEDIA MAQUINA ..
    SAQUEMOS LO DE LA CABEZA , A LOS PAYASOS DEL PARLAMENTO Y EJECUTIVO.
    ASI QUE SIN MIEDO SEGUIMOS CAMINANDO PARA LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES Y LA RENUNCIA DEL PIRAÑA ASESINO…. CON TODA SU PARENTELA Y SECUACES QUE LOS ACOMPAÑAN….

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