En Chile, un sindicato interempresas hizo lo inédito: unir a Mc Donald’s y Burger King por los derechos laborales. Junto a los trabajadores de Starbucks, llevarán la consigna de ganar $500 mil como base, el derecho a sentarse y no realizar turnos maratónicos. Su meta es sumar a las demás franquicias.

 

Son las 11.00 de la mañana del pasado viernes, en el auditorio del edifico central de la Caja Los Andes, en Santiago Centro, donde se llevó a cabo la última asamblea anual del sindicato de Starbucks. La cita, eso sí, no fue una mera formalidad: por primera vez participó el sindicato interempresas de los trabajadores de McDonald’s y Burguer King.

 

La unión no es inédita sólo en Chile. Por primera vez en el mundo, se unen los trabajadores de las dos compañías de papas fritas y hamburguesas más populares del mundo, con la clara misión de crear a futuro una gran federación de sindicatos de empresas franquicia de comida rápida.

 

El precursor fue el sindicato de Starbucks. Antonio Páez, su secretario, cuenta a Publimetro que «cuando armamos el sindicato, nos dimos cuenta que la mayoría de las condiciones de trabajo que existían en Starbucks se repetían en un rubro (comida rápida) que no tenía ningún tipo de organización. En la medida que agarramos fuerza, creímos que esa experiencia había que llevarla hacia otros lugares de trabajo».

 

Así es como hace menos de dos semanas se materializó el sindicato interempresas, que ya tiene directiva y ahora busca afinar su primera nómina de afiliados. Además de intentar motivar a más trabajadores de franquicias, buscarán luchar con lo que ellos llaman un «generalizado mecanismo de explotación en el mundo de la comida rápida y la desprotección por la rotación de trabajadores».

 

Kelly Torres (21), de la directiva del interempresas y representante de Burguer King, dice que uno de los principales problemas en la marca del Whopper son la «desinformación que realiza la empresas con sus nuevos trabajadores», «acciones ilegales» y una «sobreexplotación con sus empleados». «Esa es la consigna: son jóvenes así que tienen que estar dispuestos a hacer todo. Pero no es así, uno se cansa, el trabajo te deja muerta», dice.

 

Kelly Torres, Carlos Navarrete y Antonio Páez. / Publimetro/Gabriel Arce

 

Futuro

 

Carlos Navarrete (22), representante de los trabajadores de Mc Donald’s, de hecho fue despedido cuando se conoció que formó el sindicato. Si bien la notificación argumentó «necesidades de la empresa», el joven insiste en que la compañía de los arcos dorados actuó en represalia. Por lo mismo, este 2 de enero acudirá a su sucursal con un inspector de la Dirección del Trabajo para alegar su reincorporación, dado de que no se respetó el fuero sindical.

 

«McDonald’s es de las que más explota. Yo trabajé 45 horas semanales cuando llegué y era terrible. A veces trabajaba de 7 de la mañana a 10 de la noche. A la gente nueva la tratan mal, no le enseñan, no le hablan como corresponde, sobre todo los gerentes que llegan a inspeccionar», afirma.

 

El sindicato Starbucks lo conforman 400 personas, que representan un 23% de afiliación respecto del total de trabajadores de las más de 120 tiendas. Su meta a corto plazo es llegar al 30%. Según Páez, el piso básico es conseguir que las empresas se adapten a la «legalidad chilena». «Estas multinacionales generalmente siguen las normas de la casa matriz, y hay muchas cosas que en Estados Unidos son legales y aquí no», afirma.

 

La primera victoria en la franquicia del café fue que el uniforme corriera por cuenta de la propia empresa, y no de los empleados que reciben el sueldo mínimo por 45 horas semanales.

 

Para Navarrete la lucha es parecida. «Ellos no respetan la ley de la silla. Las jornadas son intensas y el cuerpo pide sentarte. Un día me retaron por eso y yo dije que en Chile se permite. Una gerenta respondió que en MC Donald’s no se trabaja con las leyes chilenas».

 

En Burguer King, Torres asegura que son especialmente sensible los turnos de fin de semana, generalmente cubiertos por los trabajadores en modalidad 20 horas semanales. «Como no hay extensión hacia la semana, estamos obligados a estar 11 horas en el local por día. Son muy agotadores».

 

Tema aparte es el almuerzo. Torres señala que les dan un combo del mismo local que, tras reclamar, pasó de ser uno único para toda la semana, a uno diferente por cada día. «Pero jamás es a libre elección, siempre te lo imponen».

 

La lucha por conseguir un sueldo líquido de $500 mil es ahora su horizonte. Páez dice que en Starbucks pagan $1450 por hora, y que «la campaña es que cualquier café en Starbucks vale más que la hora de un trabajador. Eso no es digno. Incluso lo que propone Piñera de $350 mil mínimo es completamente insuficiente», opina. En Burguer King la paga es de $1625 y en McDonald’s $1590, según sus dirigentes.

 

El sindicato interempresas, junto a Starbucks, revela a Publimetro que ya constituyeron la federación (Fenatrabar) y que trabajan con gente del Papa John’s, Johnny Rockets, Juan Maestro y Doggi’s, para sumarlos. «Queremos que se unan a nosotros y formar un sindicato más fuerte que cree un nuevo sindicalismo, que esta vez venga desde los más jóvenes».

 

Batalla en el mundo

El pasado 2 de noviembre, varias sucursales de McDonald’s en Londres cerraron sus puertas debido a la huelga de sus trabajadores, en el marco de la campaña «McStrike».

 

La consigna del paro fue un mejor pago por hora para los empleados, más días de beneficios y que se notifique con un mes de antelación los cambios de turnos. Las pancartas de la simbólica marcha pedían que se aumentara el pago por hora trabajada de 8,31 libras ($8100) a 15 ($14.700).

 

“Quiero poder tener mi propia casa, mudarme del hogar de mis padres, vivir una vida. No puedo hacer eso cuando estoy ganando poco más de 350 libras por semana. Nadie me va a dar una hipoteca de 8.31 libras por hora», dijo Daniel Nkwocha-Dyer, uno de los asistentes a la huelga.

 

 

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