Es apenas lógico que la izquierda mundial se divida: a diferencia de la derecha, a la cual le importa sólo los intereses económicos, en los partidos de izquierda han predominado las polémicas entre ideas, muchas veces profundas, (la Marx y Bakunin, por ejemplo, en la I Internacional Socialista). Con el término de la lucha de clases, la disolución de la excrecencia burocrática, como llamaba Karl Marx al Estado, o su destrucción del Estado luego de una gran huelga general, según el príncipe Bakunin, empieza el debate eterno dentro de las distintas tendencias dentro de la izquierda.

Izquierdas han existido muchas tantas como los movimientos sociales, a través de la historia de la humanidad: los hay sansimonianos, federalistas y proudhonianos, también utópicos, seguidores de Cabet, y en la Revolución Francesa jacobinos, además de seguidores del comunismo de Babeuf (en los tiempos del Consulado este último personaje, en la conspiración de los “iguales”, anunció que se iniciaba el comunismo).

En la II Internacional socialista los comunistas ortodoxos se separaron de los revisionistas, (en Rusia, los bolcheviques y los mencheviques); en Inglaterra surgió  “ la sociedad Fabiana”, a la cuales pertenecieron Bernard Shaw y H .G Well, (dramaturgo y escritor ingleses); en Alemania, después de la Primera Guerra Mundial, los espontaneiste, (de Rosa de Luxemburgo) y los socialdemócratas, (de Wiener, en el poder), se encontraban en una disputa a muerte por el tema de la toma del poder y el rol del movimiento obrero. (La lucha entre el estalinismo y trotskismo se mantiene hasta hoy, que sólo se ha derruido al descubrir que los líderes, seguidores de Trotski, aún con infiltración y todo lo que este hecho conlleva, han perdido sentido histórico).

En América Latina, a partir del triunfo de la revolución cubana, (1959), el foquismo dominó a la izquierda, y sólo le pudo competir la “vía chilena al socialismo”, del Presidente Salvador Allende, (único dirigente latinoamericano capaz de congeniar el socialismo con la democracia sin traicionar a su pueblo, como sí lo hicieron sus predecesores).

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(El azar me hizo pertenecer a la generación de los años 60, una de las ricas respecto a la contribución de la izquierda a la lucha social). El gran aporte del Partido Comunista de Chile es que nació con el movimiento obrero y con un líder del valor de Luis Emilio Recabarren, (ha sido, desde su fundación, el único de los partidos políticos chilenos que no ha participado en ninguna dictadura, a diferencia, por ejemplo, de algunos anarquistas que colaboraron, en el ministerio de Educación, con la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo). En cuanto al Partido Socialista, su fundador fue un militar golpista, Marmaduke Grove.

En los años 60 la izquierda había perdido varias elecciones, con el candidato Salvador Allende. La juventud socialista de entonces estaba entusiasmada con la revolución cubana y su líder, Fidel Castro, y ya no creía en la posibilidad de llegar al poder por la vía electoral: en Concepción, por ejemplo, se fundó el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, (MIR), con jóvenes socialistas, trotskistas y de otros partidos de izquierda.

La Democracia Cristiana, partido político mesiánico, que pretendía superar al capitalismo y al marxismo, tenía todo el poder a partir de 1964, y sólo le faltaba la mayoría en el senado, (el presidente de esta institución era Salvador Allende); al comienzo del gobierno de Eduardo Frei Montalva se descubrió que un sector democratacristiano, encabezado por Alberto Jerez, entendió que con el gobierno de Frei no se iba a efectuar más que un reformismo, y que sólo era posible una revolución mediante una alianza social y política del pueblo.

En 1969 la Democracia Cristiana se dividió, y una juventud fundaba el MAPU, muy decepcionada del reformismo, por consiguiente, cuando entró a formar parte de la Unidad Popular, que recién se estaba constituyendo como alianza, se vinculó al Frente de Trabajadores, con la izquierda del Partido Socialista y con el MIR, (este último Movimiento estaba fuera de la Unidad Popular). Por el temor mapuchita al reformismo,  con mucha audacia acusaban a la izquierda tradicional de este pecado, el peor de la época.

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El MAPU terminó dividiéndose entre dos tendencias, que se disputaban la hegemonía de la Unidad Popular: “Consolidar para avanzar”, (idea de los comunistas y de los radicales), y la de los fundadores del Mapu, y “avanzar sin transar”, (de los socialistas de Altamirano), y el MIR, por afuera. Los primeros, se llamaron Mapu Obrero Campesino, dirigidos por Jaime Gazmuri, (fueron reconocidos como el tercer partido chileno, privilegiado por los países del Este); a los segundos, el MAPU, (se les llamaba los “casi-MIR”), dirigidos por Óscar Guillermo Garretón, (hoy empresario, jefe de los lobistas de la Concertación). Los MAPU, acomplejados por haber pertenecido al Partido Democratacristiano, se declararon marxistas, (aún ignoro de qué denominación), en todo caso, la existencia de otro partido marxista exasperaba a Salvador Allende, cuyo proyecto era la unión de cristianos, marxistas y laicos, y no de varias sectas de esta ideología.

En 1971 nació la Izquierda Cristiana que, afortunadamente, no se declaró marxista, y adoptó el cristianismo revolucionario, (en esos tiempos, muy importante dado el contexto político del Concilio Vaticano II, Medellín y Puebla y la Teología de la Liberación, además de las Comunidades Cristianas de Base). La IC también estuvo dominada por el síndrome de querer estar más a la izquierda que izquierda misma.

El drama del Frente Amplio, (en otra generación muy distinta a la de años 60), en las bajas mareas de la izquierda, repite muchos de los dramas de la historia de los partidos políticos de izquierda que le precedieron, y que nacieron al alero de las universidades, (en especial de la católica y de la Chile), los partidos del Frente Amplio tuvieron su origen en estas mismas universidades, salvo los muy antiguos, los Humanistas, que lo hicieron en Silo y, luego, en el seno de la farándula.

Ambos partidos generacionales, (el de los años 60 y los de los milennials), siempre han pretendido fundar una nueva izquierda: las del pasado, que superaran la izquierda tradicional, (comunistas y socialistas), y las actuales, a los que estos llaman ´traidores neoliberales de la Concertación´, (democratacristianos, radicales, PPD y algunos socialistas). En ambos casos, la sentencia es el terminar con la unidad de la izquierda.

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El peor camino es la lucha de sectas cuál de ellas más escolásticas

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

13/12/2920

 

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Historiador y Cronista

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  1. Felipe Portales says:

    El Frente Amplio decae y finalmente se desintegra porque olvidó su propósito original: promover una sustitución del “modelo chileno”. Esto lo llevó a su extremo cuando una parte sustantiva de él se subordinó a las dos derechas y suscribió el funesto acuerdo del 15 de noviembre del año pasado que impedirá una Asamblea Constituyente que apruebe democráticamente una nueva Constitución. Esto, debido al fraudulento quórum de los dos tercios que hará equivalente 34 con 66.

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