Opinión política Política

El brillante relato del Presidente Boric

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El Presidente Gabriel Boric, a diferencia de la mayoría de sus  antecesores durante los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia, ha demostrado una gran capacidad de comunicación, oratoria y claridad en sus exposiciones. El vocablo “relato” la utilizó, entre otros, el derechista “coronel” de la UDI, Pablo Longueira, al referirse a la incapacidad del gobierno de Sebastián Piñera, (bastante ignorante en materias humanísticas, y sobre todo, en la inhabilidad de trazar el camino de su gobierno, carente de un plan específico para dar las pautas en la conducción del país).

El Presidente Boric posee una clara inteligencia y una buena formación histórica, conectando la tradición y la visión del futuro. Nuestra clase oligárquica demuestra un notorio  desconocimiento de la historia nacional lo cual le impide comprender fenómenos tan importantes como el problema de la Araucanía, privilegiando siempre el uso de la fuerza al verse incapaz de resolver políticamente el conflicto de fondo que viene arrastrándose desde la mal llamada “pacificación de la Araucanía”, que más bien fue un despojo por parte del ejército chileno.

En la Cuenta Pública del 1º de junio de 2022 el Presidente comenzó su discurso con una preclara visión de los antecedentes históricos de los discursos de los Presidentes que le precedieron recordando, sobre todo, los más importantes: los del Presidente Juan Luis Sanfuentes durante la Primera Guerra Mundial – quien precipitó la crisis del salitre – y el del Presidente Juan Antonio Ríos, en la Segunda Guerra Mundial, cuando Chile era el primer productor de cobre, (y lo sigue siendo).

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El primer mandatario recordó la larga historia de  la lucha de los movimientos populares chilenos por su dignidad y por la justicia social: las masacres de la “huelga de la  carne”, de la Escuela Santa María de Iquique, la de Ranquín, entre otras, y hoy, las luchas populares a partir del 18 de octubre de 2019 (18-O).

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En su discurso tampoco dejó de lado las guerras civiles entre la aristocracia santiaguina y las provincianas de Concepción, Coquimbo y Copiapó: durante el siglo XIX  los hermanos Gallo y los Matte, (fundadores del Partido Radical en Chile), se rebelaron contra el autoritarismo conservador, exigiendo una nueva Constitución. El Periódico de los atacameños llamado – nada memos – que El Constituyente, difundía los ideales del bando de las provincias; lo mismo ocurrió con la moneda, (hoy desaparecida), y la bandera de la región de Atacama, (hasta ahora sigue ostentando un fondo azul con una estrella amarilla en el centro).

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Al rendir homenaje a las víctimas del estallido del 19 de octubre de 2019 el Presidente reiteró que su gobierno estaba comprometido a fondo con la verdad, la justicia y reparación, así  como la no repetición de los atropellos a los derechos humanos.

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Boric, a diferencia de una cierta izquierda ultrista e infantilista, tiene claro que, esta vez, se ha propuesto gobernar para todos los chilenos, y que el gobierno de la nueva generación no propicia el comienzo de la historia, pues es heredero de las luchas anteriores. El Presidente sabe reconocer los errores y el pedir perdón cuando corresponde, (en el discurso al cual hacemos alusión, por ejemplo, lo hizo con respecto a la crítica por parte de la oposición acerca del plan vacunatorio contra el Covid-19, llevado a cabo por su antecesor, Sebastián Piñera, que ha sido muy eficiente).

El Jefe de Estado tuvo la idea de soslayar el difícil período de sus tres primeros meses de gobierno, ubicando su relato en la visión del largo período histórico y reponiendo su programa de gobierno sobre la base en ejes esenciales.

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Hay que destacar la puesta en marcha de las reformas tributaria y reforma al sistema previsional, ambos entes fundamentales para poner en marcha su programa de gobierno: la reforma previsional tiene una meta muy audaz al proponerse recaudar más del 4% del Producto Interno Bruto, (PIB), tarea que recae en el ministro de Hacienda, Mario Marcel, y su equipo.

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En cuanto al sistema previsional, el paso de la capitalización individual, actualmente administrado por las AFP, a un sistema mixto, en que predomine la solidaridad intergeneracional sobre “el sálvese quien pueda”, en un sistema neoliberal imperante, como el que existe actualmente.

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El Presidente destacó el Acuerdo con la Confederación Unitaria  de Trabajadores (CUT), por el cual se aumentó el sueldo básico a 400 mil pesos, proyectándolo gradualmente a 500 mil pesos para el final de sus cuatro años de mandato.

Las propuestas del futuro tienen varias joyitas: 1) el ferrocarril de Santiago a Valparaíso, así como la ampliación de la red ferroviaria norte-sur, (de Arica a Puerto Montt). 2) en el plano de la salud, anunció un plan estatal de salud pública; el fin de la prolongada espera para las cirugías, especialmente las que revisten más gravedad; la implementación de centros de salud mental; el proyecto sobre la eutanasia y muerte digna, entre otros.

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Respecto al Trabajo, prometió la reducción del horario a 40 horas semanales. En educación: el fin del CAE, (préstamo a universitarios con aval del Estado), una vez aprobada la reforma tributaria. En la construcción de viviendas sociales a fin de erradicar los numerosos campamentos, a lo largo y ancho de Chile.

No hay duda de que el gobierno de Boric se juega gran parte de su destino en el plebiscito del próximo 4 de septiembre, fecha en que los chilenos decidirán sobre el APRUEBO o RECHAZO a la nueva Carta Magna, redactado por los constituyentes elegidos por la ciudadanía, sin embargo, el gobierno no puede atar su destino al resultado de ese plebiscito, y tendrá que gobernar, incluso, si gana el RECHAZO.

El Presidente, en su discurso, explicitó bien que por el carácter minoritario de las dos combinaciones de gobierno, necesita convocar al diálogo y al acuerdo a los parlamentarios oficialistas y opositores, haciéndolos partícipes y corresponsables de la difícil tarea de conducir el país en una de las crisis más importantes de su historia: una inflación y bajo crecimiento y, sobre todo, con un país fracturado en lo político-social.

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Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

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03/06/2022

 

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Historiador y cronista

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