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Las negociaciones sobre la Constitución. Una teleserie

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La actual discusión en el Parlamento sobre la eventualidad de un nuevo proceso constitucional parece una telenovela de mala muerte. En ella se entretiene al respetable diariamente mientras el royalty minero, el TTP-11 o la Ley Tributaria se cocinan discretamente. Esto es, lo que verdaderamente interesa a los dueños de Chile.

 

La telenovela de un nuevo proceso constitucional, de la cual recordamos algunos hitos a seguir es solo para «engañar la perdiz». Una gigantesca operación sincronizada donde participa toda la clase política animada convenientemente por la prensa, que va dando cuenta de las vueltas y revueltas de pasillo, de nuevas alianzas, nuevas rupturas, nuevos partidos políticos, declaraciones sueltas para calmar las aguas o para agitarlas según el caso. No faltando las salidas de madre de fascistas disfrazados de parlamentarios, o las sorpresivas apariciones en la vereda del frente político de la pareja formada por los senadores Rincón y Walker. Unos verdaderos Bonnie & Clyde de la política que aparecen intempestivamente en cualquier momento, creyéndose por momentos los dueños de la pelota. Y todo esto, en medio de discusiones entre los propios integrantes del FA, de Apruebo Dignidad, así como de aquellos de la Derecha. Un especie de cada uno por su cuenta que aquí hay que colocarse para que el respetable vea que hacemos algo.

Algunos por ejemplo nos dicen que la discusión está en un punto muerto.  Otros desde el Gobierno como la señora Tohá expresaba que ella quería un acuerdo antes del 18 de Septiembre para comerse tranquila una empanada, lo cual le daba un toque patriótico a la discusión. Pero ha sido contrariada con las declaraciones recientes de la señora Piergentili indicando que ella piensa que esto podría estar cocinado el 18 de Octubre, o sea una estimación con un mes de diferencia de su colega del gobierno. Está también la opinión del senador Macaya, que nos dice con voz reposada que el piensa que el asunto podría estar decidido a fin de Diciembre con lo cual contraría al Presidente de la Cámara de Diputados señor Soto de que los acuerdos sobre todo el paquete estarían listos en un 80%. Esto claro, nos deja algunas dudas. Porque si hay acuerdo sobre el 80% de lo tratado en digamos dos meses de discusión, tomarse todavía otros tres meses extra como dice el senador Macaya para llegar al 100% que representaría un acuerdo global final, muestra el grado de eficiencia con que trabajan nuestros parlamentarios. O el grado de diferencias insalvables que aún persisten y que mostraría que las cosas están lejos del 80% que indica solemnemente el diputador Soto. Pero, el guión de la telenovela indica que hay que vender al respetable público una voz positiva de esperanza que esto terminará pronto y donde se alcanzará algún acuerdo.

Como se ve, el viejo viejo truco de lanzar cohetes para ir lentamente indicando que la cosa va más bien para largo. O que tal vez ni vaya, como lo indican los muy democráticos miembros del Partido Republicano, que en un gesto de valentía política,  desafían a todos y se bajan de la discusión reconociendo lo que siempre quisieron: no cambiar la Constitución. Veremos a este respecto cuanta fuerza tienen para terminar de convencer de las bondades de esta decisión a sus primos políticos de RN, la UDI y Evópoli. Ya lo consiguieron antes convenciéndolos de votar por J.A.Kast. Como toda telenovela, hay capítulos para descubrir lo que pasará solo en los próximos episodios.




Recordemos que la ciudadanía votó hace dos años por un proceso democrático, donde NO había lugar para el Parlamento. Tal era el grado de desprestigio que tanto el Senado como la Cámara de Diputados tenía, y tiene actualmente, en la opinión de una vasta mayoría de chilenas y chilenos, quienes reclaman un proceso constitucional democrático. En cuentas recientes así lo indican.

Como es posible entonces que esta misma clase política se auto-atribuya definir método, forma y fondo de dicho proceso? Por qué tendrían que ser ellos a determinar quienes pueden o no pueden ser los nuevos constituyentes? Porqué tendrían que ser ellos quienes, más importante aún que lo anterior, quienes definan los temas de discusión y los «bordes» que no pueden ser sobrepasados? Porqué tienen ellos que escoger los «expertos», que bien podrían escoger los nuevos constituyentes como asesores?

La razón es una sola. Habiéndose «arrancado con los tarros» los constituyentes la vez anterior proponiendo una nueva Constitución que no le gustó para nada a los dueños de Chile,  la clase dominante no estaba ni está para otra vez perder el control de la situación ni sobretodo, que se pusiera en duda su modelo económico, y la defensa de los valores patrios, que ellos se han encargado de representar durante décadas.

La discusión partió con declaraciones del propio Presidente de la República quien anunciaba, aún antes del Plebiscito de salida del 4 de Septiembre, como se efectuaría el nuevo proceso constituyente. Primer capítulo que anunciaba el inicio de la telenovela. De inmediato saltaron al tapete las declaraciones de los dirigientes de la Derecha política para contrariar las palabras del Primer Mandatario. La cosa no sería dirigida por el Gobierno y el método lo definirían ellos, el conjunto del Senado y la Cámara de Diputados. Este discurso cambiaba después del resultado de la votación.  La Derecha ahora «depositaria de ese 62%» como lo afirmaron victoriosos, dirigiría el proceso en tanto ellos se consideraron olímpicamente ganadores de cada uno de los votos de ese 62% que rechazó la propuesta.

A este respecto habría que preguntarle ahora a los honorables parlamentarios de la Derecha, y considerando que ellos rechazaban la propuesta  por no ser «la casa de todos» y un texto «revanchista», si acaso ahora tendrán en cuenta el nada despreciable voto duro de todo ese 38% que votó Apruebo de manera que efectivamente «nos reconozcamos todos» en el nuevo texto constitucional. Todos, incluídos los pueblos originarios, que tanta urticaria le causa a nuestro chovinismo nacional.

 

Lo que realmente acontece con esta telenovela parlamentaria, es que la gente probablemente está cada vez menos interesada en tener una nueva Constitución y muchísimo mas y urgentemente preocupada por su situación económica y la violencia, particularmente en las poblaciones. Los pobladores están reclamendo, como los estudiantes, mejores condiciones de vida. De salarios, pensiones y salud decentes y dignas. La gente está cada vez menos interesada en general en la política, como lo demostró el voto de aquellos obligados a votar,  porque el espectáculo que ven en el Parlamento es decepcionante y cada vez menos importancia tiene en el cotidiano de sus vidas. Vida que es miserable  para muchos cientos de miles de chilenas y chilenos en la lucha por la sobrevivencia y sin posibilidad alguna de hacer algo contra eso en lo inmediato, huérfanos de organización política capaz de luchar para cambiar sus vidas. La inflación desatada que tenemos, es el método forzoso que tiene la burguesía para bajarle el salario a los trabajadores cada vez que los ricos descubren que la productividad decae irremediablemente.Para ello no se precisa ninguna ley. Los precios de los productos y servicios suben y los salarios suben muy por debajo de la inflación real, si acaso suben. Por lo tanto, ahora los empresarios gastan todavía menos dinero real en pagar sus trabajadores ganando más porque han subido los precios de sus productos y servicios. Claro la gente no ve esto así, porque  la ideología económica dominante lo esconde. Pero en términos reales esto es lo que sucede.

 

Como toda telenovela precisa de episodios de tensión e incertidumbre de lo que veremos a continuación, muchos parlamentarios nos dicen que todo esto tiene un límite de tiempo. Que las discusiones no pueden ser eternas. Que ese límite existe. Claro, la cosa perdería intriga si nos dicen cuando terminaría y donde está ese límite. Por lo que solo anuncian dramáticamente que el tiempo se acaba. Que talvez no habrá otra oportunidad. Una afirmación fuerte que golpea.  El propio Servel nos dice que preparar una elección o más no es una bicoca y que por lo menos necesitan algo así como 145 dias. Una precisión realmente matemática. Pero, porqué no habría otra oportunidad? Donde está escrito eso? Será porque con esta correlación de fuerzas actuales en el Parlamento, aprobar ahora una constitución al gusto de los ricos es más fácil todavía? Tal vez la causa de la premura sea eso. Lo veremos en los próximos capítulos.

Mientras tanto la vida continua y el mundo está bastante más cerca del holocausto nuclear de lo que nunca antes estuvo.

 

Por Patricio Serendero

 

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Las opiniones vertidas en esta sección son responsabilidad del autor y no representan necesariamente el pensamiento del diario El Clarín

 



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  1. Felipe Portales says:

    Con el nombramiento de Tohá y Uriarte, el gobierno se desnudó ya completamente. Si alguien desde la izquierda sigue creyendo en él, es porque tiene un voluntarismo totalmente desenfrenado que lo ubica «en las nubes»…

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