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Como evitar la revolución del año 2025 en Chile

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El 28 de septiembre del año 2022, el periódico El Clarín me publicó un artículo titulado “Para el año 2025 es probable que se desate una revolución en Chile”. El artículo utiliza la teoría del famoso profesor estadounidense James C. Davis y titulado “Hacia una teoría de la revolución”  publicado en la revista de sociología estadounidense VOL. XXVII, Nº1  de febrero de 1962 pgs. 5 – 19. Para ilustrar su teoría el profesor Davis usa un gráfico donde en la columna vertical se dibuja la satisfacción de las necesidades humanas y en la horizontal se proyecta el tiempo en que esto ocurre. El gráfico incluye dos líneas paralelas que subían a medida que el tiempo pasaba. Ellas subían en forma paralela al menos por tres décadas. En este tiempo la sociedad experimentaba un gran y sostenido proceso de desarrollo socioeconómico (vacas gordas). Pero súbita y trágicamente una crisis socioeconómica destruía todas las esperanzas de la sociedad y la perspectiva de tiempos mejores desaparecía brutalmente. Este terrible calvario duraba varios años (vacas flacas). La crisis llegaba así a un punto crítico y producía una violenta revolución socioeconómica. (Ver gráfico aplicado al caso chileno)

 

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Se puede argumentar que Chile tuvo a partir del año 1985 un acelerado proceso de desarrollo económico y este exitoso crecimiento se produjo por tres décadas hasta el año 2015. Pero a partir del año 2016, el país entró en una crisis socioeconómica y esta explotó en octubre del año 2019.  En los últimos tres años, la crisis ha seguido agravándose y la sociedad chilena perdió un valioso tiempo tratando de escribir una fracasada  constitución. Para fines del año 2025, se tendrán más de 10 años de crisis y esto es lo máximo que el país podría soportar.

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En Chile los problemas económicos graves se iniciaron en el segundo periodo del presidente Sebastián Piñera. Pero para peor, el mundo ahora ha caído en una crisis económica provocada por la guerra en Ucrania. El precio del petróleo, el gas, y muchas otras materias primas esenciales se han ido a las nubes y es de esta forma como se ha desatado un agudo proceso inflacionario en todo el planeta. Desde el mes de septiembre del año 2022, el mundo ha empezado a sufrir una brutal y destructiva recesión parecida a la del año 2007.  Las bolsas del mundo se han desplomado y si toda esta situación continúa, todo esto llegará a un punto crítico y prerrevolucionario. Con todos estos antecedentes, hay grandes posibilidades que una gran revolución estalle en Chile para fines del año 2025. Para esa fecha, la inmensa mayoría de los chilenos podrían estar por debajo de la línea de la pobreza.

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Ahora es importante analizar si esta revolución será de carácter comunista o de carácter fascista. Las revoluciones son comunistas cuando la inmensa mayoría de la población afectada es de clase proletaria y campesinos pobres. Estas enormes masas  son adecuadamente organizadas, dirigidas y armadas por una pequeña elite compuesta de intelectuales y profesionales con tendencias socialistas o comunistas. Así la revolución se organiza en forma organizada y planificada.

No obstante la revolución puede ser de carácter fascista.  Esto ocurre cuando el país afectado por el proceso revolucionario, ya ha tenido un avanzado proceso de desarrollo económico y social y por lo tanto el país tiene una gran clase media baja. Esta tiene sus orígenes en antepasados recientes (padres y abuelos) que fueron obreros y campesinos pobres y que con mucho esfuerzo y trabajo lograron educar con estudios primarios y secundarios a sus hijos y nietos. Pero esta educación fue de mala calidad y sumamente precaria en términos de valores éticos y calificaciones profesionales.

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En otras palabras, estas grandes masas de clase media-baja, tienen una historia relativamente reciente como clase media, es decir, han gozado de ingresos medios por sólo los últimos 50 años. Pero para esta inmensa masa de seres humanos, el volver a la pobreza extrema es una opción difícil de aceptar pacíficamente. Es este catastrófico terror el que crea un inmenso odio, fuerza y rabia en este sector. La inmensa mayoría de ellos se transforman en furiosos fanáticos fascistas  capaces de cometer crímenes tal como lo hicieron los nazis alemanes entre 1933 y 1945.

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Esta terrible realidad es probablemente lo que podría pasar en Chile y en el mundo occidental si los fascistas toman el mando del proceso revolucionario. El fascismo extremo tiene la gran tendencia de eliminar y matar a sus enemigos políticos. Esto lo hizo la Alemania nazi con sus campos de exterminio y cámaras de gases por todo Europa. Por su parte, el comunismo tiene la tendencia a cambiar drásticamente la conducta de sus enemigos en campos de concentración forzada y cuando esto fracasa ello son expulsados del país como sucedió en Cuba. No obstante, aquí la diferencia es fundamental. En una ideología (la fascista) se mata al enemigo y en la otra (la comunista) a la fuerza se trata de cambiarlo y reeducarlo. Algunos son eliminados pero la inmensa mayoría sobrevive.

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Para fines del año 2025 es probable que la Europa occidental caiga en manos de partidos fascistas y la misma tragedia ocurra en los Estados Unidos.  Hace pocas semanas atrás, el partido fascista italiano ganó las elecciones en Italia y hay varios partidos fascistas gobernando en países del este de Europa, tales como Hungría y Polonia. También es probable que Marinne Le Pen gane el poder en Francia y lo que es mucho peor, es probable que los Estados Unidos caigan en manos de Donald Trump en 2025.

Si toda esta tragedia llega a ocurrir,  entonces las probabilidades de que Chile caiga en las garras fascistas es una aterradora posibilidad.  No hay que olvidar que el nazismo ya empezó a revivir en Chile. En el año 2021 Manuel Riesco escribió un largo artículo donde se señala este fenómeno. Aquí se indica que la derecha chilena en su gran mayoría votó por Kast. El artículo fue publicado por El Clarín y se titula “La blitzkrieg del nazi de Paine”.

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Toda revolución es una crisis terrible que se debe evitar por todos los medios posibles. Ojalá que en Chile se entienda este tremendo peligro que se nos viene encima. Ojalá los ciudadanos chilenos tanto de izquierda como de derecha trabajen en conjunto y armonía para poder evitar esta fatal caída a un precipicio infernal del cual muy pocos se salvarán. No obstante, hoy día hay una pequeña luz de esperanza al final  del túnel. A fines del año 2022 al parecer tanto la izquierda como la derecha chilena se ha empezado a dar cuenta que si la confrontación social sigue el camino actual, el país va derecho al precipicio.

Afortunadamente el presidente de la república es un político joven y que tiene todo el derecho del mundo para esperar una larga y próspera vida. Además es sumamente inteligente, así se puede esperar que este joven con sabiduría pueda ser capaz de lograr los acuerdos necesarios para que pronto, todos los sectores políticos inteligentes de Chile incluyendo a la derecha democrática, empiecen a colaborar con su gobierno. Así se podrá enfrentar mejor y con éxito la tremenda crisis que se nos viene encima. Este sería un grande y rarísimo milagro político, pero hay ocasiones históricas excepcionales donde estos milagros se han dado con éxito. El caso más importante fue el gran milagro económico y politológico que logró el presidente Franklin Delano Roosevelt en Estados Unidos a partir del año 1933. En este caso, el gran país del norte milagrosamente se salvó de la catastrófica revolución fascista que sufrió Europa.

Para mayores detalles sobre los terribles crímenes del fascismo europeo antes y durante la segunda guerra mundial, sírvase ver el brillante artículo de la doctora estadounidense en ciencia política la señora Shery Berman. Ella escribió un largo ensayo titulado “El populismo no es fascismo, pero podría ser su antecesor” Este completo y brillante artículo se publicó en la revista Foreign Affairs de noviembre – diciembre del año 2016.

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Fernando Duque Ph.D.

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Cientista Político

Puerto Montt, 16 de noviembre 2022

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Cientista político

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  1. Patricio Serendero says:

    Si bien entendí, la teoría del sociólogo Davis utiliza curvas de satisfacción esperada vs. alcanzada por la población de un país, para así determinar la data precisa de una revolución. Con todo respeto Dr. Duque pero esta teoría me parece de un mecanicismo simplificador que no existe en el mundo real. Sorprende que sea un sociólogo el autor de esto, que debería conocer de los muchos factores objetivos y subjetivos que determinan las actitudes y acciones de la población, además del factor subjetivo de la política y los partidos que hacen las revoluciones. Que entiende el Dr. Davis por revolución? : La Primavera Arabe o la Revolución Cubana?. Muchos países africanos, asiáticos y latinoamericanos que por décadas tienen un diferencial enorme entre las dos curvas del Prof. Davis, todavía no han hecho ninguna revolución. Tal vez no han alcanzado ese diferencial en que la situación se hace inaceptable para los de abajo y los de arriba no consiguen gobernar. Pareciera ser que el diferencial de satisfacción lamentablemente no basta para que mágicamente ocurra una Revolución.
    En cualquier caso, ya nos gustaría a muchos que tuviésemos una verdadera revolución para 2025 en Chile. De preferencia a las 8 de la mañana y sin guerra civil.

    • Serafín Rodríguez says:

      A las 8 de la mañana? Muy requetecontra tempreno si es un fin de semana, compañero! Todos los revolucionarios vamos a estar durmiendo! Y si es otro día de la semana, mejor que sea a eso de las 10 para poder adelantar un poco el cafecito de las 10 y media y comentarla en el trabajo! A lo mejor el Dr. Duque podría ajustar un poco sus curvas para determinar los tiempos del desenlace y así todos todos podamos estar preparados con anticipación.

      • Serafín Rodríguez says:

        P.S. A eso de los 14 o 15 años yo también predije lo que entre mis compañeros llamé «la revolución de las aspiraciones». Mi argumento era que si se abría «la universidad para todos», a los pocos años de graduación de las primeras generaciones se produciría una revolución liderada por la masa de «los desempleados con cartón», algo fundamentalmente muy similar a la prouesta de Jaimito Davis y el distinguido Duque de Puerto Montt, a pesar de que no era sociólogo ni ningún pe hache de nada. Eso, hasta que el zapatero remendón de la esquina que leía El Siglo me dijo que no fuera huevón. y me prestó el Manifiesto Comunista…

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