
La propuesta económica de la socialdemocracia en el siglo XXI se ha visto jalonada por varios frentes, sin alcanzar en lo concreto a encarnar en un sistema que la pueda representar de manera estable. Tampoco ha estado siempre en sincronía el discurso formal de la propuesta con la realización concreta de lo pontificado, cada vez que se alcanza cierto grado de poder.














