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No habrá mayor crecimiento con el modelo económico actual

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Ante la nueva caída del crecimiento de 0,2% en el último trimestre, el biministro Daniel Mas, le dice al país que acelerará el paso para impulsar el crecimiento: «…vamos a acelerar el paso, destrabar inversiones, realizar proyectos y entregar a certezas para recuperar nuestra capacidad productiva y generar más empleo» (Emol, 18.08.2026).

Lo mismo señaló en el programa de Kast y lo reiteró el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en su propuesta (ya aprobada) de rebaja del impuesto corporativo de las grandes empresas.

El asunto no es tan simple. Es el modelo económico en curso el que está agotado. Y tiene bloqueado el crecimiento y la productividad, cerrando las puertas al empleo.

Seguir por el mismo camino es inútil. Hay que impulsar una nueva estrategia de desarrollo.




En efecto, el neoliberalismo, con un Estado inmóvil y disciplinado por el mercado, ha cerrado las puertas a la diversificación productiva, ha impedido que el sistema educativo entregue calidad a todos los jóvenes y olvida la inversión en ciencia y tecnología. En estas condiciones recuperar el crecimiento no es posible.

Una nueva estrategia de desarrollo para Chile es imperiosa. Es la que puede liberar al Estado de las restricciones que le impiden dirigir los recursos en una dirección distinta a como lo ha hecho el mercado hasta ahora.

En efecto, durante los últimos cuarenta años un crecimiento ciego ha orientado los recursos hacia el extractivismo y el rentismo financiero, olvidando el desarrollo industrial. Y, el extractivismo de los años noventa ya agotó sus frutos con una baja ley del cobre, la sobreexplotación de la fauna marina, el sector forestal con límites ecológicos y sociales, y una agricultura que tiene desafíos tecnológicos de envergadura ante la crisis climática y la escasez de mano de obra.

Para recuperar el crecimiento económico y convertirlo en desarrollo se requiere que el Estado dé dirección a la economía con una política económica que termine con la neutralidad y oriente los recursos hacia nuevos sectores productivos, capaces de construir una industria moderna en el país.

Al mismo tiempo, ello exigirá redefinir nuestra inserción en la economía mundial. Esto significa que la apertura comercial al mundo ya sea unilateral o negociada con otros países, no deje al capital extranjero a su arbitrio sino lo oriente hacia los sectores de transformación productiva, priorizados por la estrategia. Esto es factible siempre que nuestro país no se subordine a las exigencias comerciales y políticas de Donald Trump y opte por un firme no alineamiento.

En consecuencia, si se quiere recuperar el crecimiento no basta con reducir impuestos a las grandes empresas. El país necesita una nueva estrategia de desarrollo, lo que requiere acciones en varios ámbitos.

En primer lugar, la economía tiene que salir del extractivismo y apuntar a una base material industrial, que favorezca el despliegue de cadenas productivas que generen productos de mayor valor agregado, fundados en la innovación y nuevas tecnologías. Y esa estructura industrial debiera estar presente en todas las regiones del país e incorporar a las grandes, medianas y pequeñas empresas.

 

La política comercial externa deberá servir como complemento, orientando el capital extranjero a actividades productivas de transformación y servicios avanzados.

Para que los recursos se orienten hacia esas nuevas actividades de transformación, el Estado y la política económica debieran favorecerlas con incentivos impositivos e incluso con subsidios. Habrá que hacer diferenciaciones dentro del sistema impositivo, manteniendo las cargas tributarias a las empresas extractivas y con cargas más reducidas a la industria moderna.

En segundo lugar, no se puede restar recursos a la educación, sino por el contrario, habrá que aumentarlos para potenciar un sistema educativo de la misma calidad a todos los jóvenes del país para acercarnos a la sociedad del conocimiento y a sus nuevas tecnologías.

Tercero. Habrá que abrir camino a una verdadera política de financiamiento para el desarrollo, muy escasa en el presente: Una banca de desarrollo resulta indispensable para apoyar las nuevas industrias y muy especialmente las pymes ligadas a esas industrias. Para ello habrá que recuperar el Banco Estado como banca del desarrollo, con políticas crediticias que sean un estímulo real al emprendimiento.

Cuarto. Se requiere aumentar sustancialmente la inversión en ciencia, tecnología e innovación, para alcanzar en breve un 2,5% del gasto sobre PIB; es decir la media de la OCDE. Esta es condición indispensable para que la inteligencia y la tecnología de última generación se incorporen a la transformación de los procesos productivos y agreguen el valor indispensable para diversificar la producción de bienes y servicios.

Quinto. La política energética debe servir como motor del desarrollo económico nacional. Hoy día el litio, el cobre y el hidrógeno verde deben alimentar las nuevas industrias de transformación. Para ello se requiere que esos recursos se incorporen plenamente al desarrollo industrial y no solo se exporten como materias primas: que la sal de litio se transforme en cátodos y baterías; que el hidrógeno verde aporte a la producción de amoníaco y fertilizantes, que ayude a la recuperación de la producción de acero y al desarrollo de productos químicos industriales.

Sexto. La estrategia debe favorecer un crecimiento incluyente y ecológicamente sustentable. Se deben cumplir las metas ambientales del Acuerdo de París, y potenciar la sustitución de energías fósiles, para favorecer la preservación de nuestra biodiversidad, bosques y aguas.

En suma, sólo una nueva estrategia de desarrollo, con un Estado activo es el camino para recuperar el crecimiento y la productividad perdida. Para ello es ineludible impulsar una industria moderna, que incorpore conocimiento a los bienes y servicios, asegurar más y mejores empleos y disminuir los desequilibrios sociales y territoriales. Para lograrlo el Estado subsidiario no sirve. Se requiere un Estado activo, promotor de transformaciones y no disciplinado por los mercados.

Para que haya crecimiento y que además se convierta en desarrollo no hay más alternativa que provocar un giro de 180 grados en el camino económico que ha seguido el país hasta ahora. Kast y Quiroz no  harán ese giro; pero, al menos, que lo tengan presente.

Roberto Pizarro Hofer

18-06-2026

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