
Bienvenida Inteligencia Artificial
Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 48 segundos
Un nuevo mundo se abre ante nuestros ojos. Así, el ocio traerá por fin independencia al ser humano. Liberación definitiva de permanecer encadenado, a vivir cautivo en una sociedad, construida por una minoría, acostumbrada a depredar. Desde que se nace, debemos asumir obligaciones, destinadas a sacrificar la libertad. A convertirnos en un objeto, manipulado por quienes se han adueñado de las riquezas de la tierra. Todo tiene su precio y la venta está regulada por el mercado. ¿Cuándo surgió este orden universal? Así, una minoría no trabaja, mientras la mayoría se desloma, buscando los recursos para vivir. O sobrevivir o mal vivir. Que cada cual le dé énfasis a sus propias inquietudes.
Temerle a la Inteligencia Artificial es negarle a la sociedad, el derecho a vivir de otra forma. A abrir una y otra vez la caja de Pandora, pues la curiosidad del ser humano es infinita. Ya Collete, la escritora francesa había dicho, que la persona ociosa es la más ocupada de todas. ¿A esa situación extrema nos encaminamos? ¿Temor a convertirnos en objetos que no piensan? A veces, es mejor no hacer nada ante el temor de hacerlo mal. Aunque parece lejana, la esclavitud jamás ha desaparecido en nuestra cultura. El tráfico de esclavos se convirtió en un negocio redondo, ahora, mejorado con las drogas. Adquirió rango de necesario y campea por doquier. Así, el ser humano continúa siendo una mercancía.
¿Acaso la inteligencia artificial, vendría entonces a liberarnos? Liberarnos del abuso de nuestra actual sociedad, amante del oropel, del poder, de las armas, las cuales envejecen demasiado a prisa, y por ende, deben ser renovadas en un abrir y cerrar de ojos. Así, nadie tiene la vida asegurada. Entonces, el verdadero temor nace en la aparición de los robots, quienes empezarían a dominar al ser humano. A cumplir sus faenas en todo orden de cosas. El riesgo sería que se rebelaran al control humano.
¿Quizá nos encontramos en frente de una nueva religión? Sí, donde la ausencia de dogmas, la convierte en la panacea del pensamiento. Luz en la oscuridad de un mundo en permanente caos, entregado a la voluntad de un grupo de personas iracundas. Amantes del extremo oscurantismo, obsesionadas con destruir nuestro planeta tierra. Así, en distintos ámbitos se discute si la Inteligencia Artificial, vendría a ser el fin de la libertad. ¿Cuál libertad? ¿Dónde he escuchado esta palabra manipulada hasta el infinito? ¿Y si le pregunto a la inteligencia artificial?
Cada jueves, en el café Amatista de Viña del Mar, se reúne un grupo de novelistas, cuentistas y poetas a debatir la diaria contingencia. Desde hace años asisten a la tertulia. A veces aparece una persona que nadie conoce y se incorpora al grupo. ¿Qué importa? Ni la lluvia, ni las catástrofes naturales, menos aún el anunciado acabo de mundo, diezman la asistencia. Aquella comunidad heterogénea en el pensamiento, sobrevive a la intolerancia diaria. Alguien habla de la inteligencia artificial y la discusión se encrespa. Ateos, creyentes, iconoclasta y los demás, se enzarzan en una disputa, donde no hay rencores. Surgen ideas estrafalarias y ambiguas, si se quiere. Este jueves, no apareció nadie en la reunión y uno piensa que sus miembros escriben en forma desaforada, apoyados en la Inteligencia Artificial, antes que ésta concluya por devorarlos.
Walter Garib
