
En la ONU, la causa mapuche gana respaldo global ante la línea dura de Chile
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La intervención de Jaime Huenchullán Cayul ante el 63° Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, realizada gracias al apoyo del CETIM, no fue un gesto aislado. Durante varios días de reuniones en Ginebra, el representante mapuche sostuvo encuentros con relatores especiales, diplomáticos, organizaciones internacionales y actores de la sociedad civil para alertar sobre lo que considera una aceleración de las amenazas contra sus derechos colectivos.
Mientras el gobierno chileno se preocupaba de los derechos de los nicaraguense y de la muerte de Brooklyn Rivera del pueblo miskito, en los pasillos de Naciones Unidas, la preocupación principal giró en torno al impacto de nuevas iniciativas legislativas impulsadas del gobierno chileno y al creciente uso de argumentos vinculados a la seguridad y al terrorismo para abordar el conflicto histórico entre el Estado chileno y el pueblo mapuche.
Las reuniones con relatores especiales dedicados al terrorismo, los derechos de los pueblos indígenas, los defensores de derechos humanos, el racismo y la igualdad de género mostraron una atención particular a la situación expuesta por las comunidades. Especial interés despertaron las nuevas reformas legislativas y sus posibles consecuencias para los territorios indígenas.
La intervención realizada ante el Consejo de Derechos Humanos sintetizó muchas de estas preocupaciones. En nombre de la comunidad de Temucuicui, Jaime Huenchullán denunció lo que describió como “violaciones sistemáticas que atentan a los derechos colectivos del pueblo mapuche” y cuestionó la prolongada presencia militar en el territorio.
“La militarización del territorio mapuche se ha extendido por más de cuatro años y medio”, afirmó durante su intervención. También denunció la detención del dirigente de Temucuicui Jorge Huenchullán durante la denominada Operación Tridente, presentada por las comunidades como un ejemplo de la persecución que enfrentan dirigentes y autoridades ancestrales mapuche.
Su discurso incluyó una crítica frontal a las reformas actualmente discutidas en Chile. “Exigimos al Gobierno chileno el cese de proyectos de reforma que impulsa en el Congreso, donde se pretende modificar la ley indígena permitiendo y facilitando su acaparamiento por parte de empresas privadas, lo que significaría la desintegración social, cultural y política del territorio mapuche”, declaró ante los Estados miembros.
Asimismo, advirtió sobre las consecuencias de las reformas relacionadas con la seguridad pública. Según sostuvo, estas iniciativas podrían afectar no solo los derechos fundamentales del pueblo mapuche, sino también los de la población chilena en su conjunto.
La dimensión diplomática de la visita también produjo resultados concretos.
La misión de México manifestó un fuerte interés por la situación presentada e invitó a Jaime Huenchullan a participar en discusiones vinculadas a una futura resolución sobre los derechos de los pueblos indígenas. Cuba expresó apoyo a la utilización de los mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos. Por su parte, representantes del Sahara Occidental destacaron la solidaridad entre dos pueblos que comparten experiencias de despojo territorial y reivindicación de derechos colectivos.
La agenda incluyó además encuentros con organizaciones históricamente comprometidas con la defensa de los derechos humanos. El CETIM, el Consejo Indigenista Misionero (CIMI) de Brasil y la Comunidad Papa Giovanni XXIII manifestaron interés en acompañar futuras iniciativas de incidencia internacional y en facilitar el acceso a los distintos mecanismos de Naciones Unidas.
Uno de los encuentros más significativos tuvo lugar con el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos. La conversación con Shalmali Guttal permitió establecer vínculos entre la defensa del territorio mapuche, el derecho a las semillas y la soberanía alimentaria. Las similitudes entre las reivindicaciones campesinas y las luchas indígenas aparecieron como un terreno fértil para futuras convergencias, especialmente en el marco de la campaña internacional Defending Peasants y del intercambio sostenido con el dirigente campesino argentino Diego Montón.
Más allá de los espacios institucionales, la delegación desarrolló actividades de sensibilización en Ginebra (CH), Vevey (CH) y Génova (CH). El objetivo fue ampliar la visibilidad internacional de una situación que rara vez logra ocupar un lugar destacado en la agenda global.
La gira concluyó con un llamado al sistema internacional para mantener la atención sobre la represion en Wallmapu. En las palabras finales de su intervención ante el Consejo, Jaime Huenchullán exhortó a los Estados a exigir a Chile “el cumplimiento efectivo de los instrumentos internacionales que ha ratificado, así como el respeto y la protección de los derechos colectivos del pueblo mapuche”.
