
Nobel de la Paz 2026 para Navi Pillay, la jurista que investigó el genocidio en Gaza y defendió a Mandela
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El Comité Nobel noruego distinguió a la jurista sudafricana de 85 años por su trayectoria en defensa del derecho internacional y la persecución de los crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio. Antigua luchadora contra el apartheid, ex alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y jueza de tribunales internacionales, Pillay presidió la comisión de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio en Gaza. El reconocimiento fue celebrado por organismos internacionales y duramente rechazado por el Gobierno israelí.
El Premio Nobel de la Paz 2026 fue concedido este viernes a la jurista sudafricana Navanethem Navi Pillay, una de las figuras más reconocidas de la justicia internacional y de la defensa de los derechos humanos durante las últimas décadas.
El Comité Nobel noruego fundamentó su decisión en los esfuerzos de Pillay por promover la paz y el derecho internacional, destacando su participación en el desarrollo de mecanismos judiciales destinados a perseguir los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio.
El anuncio fue realizado en Oslo por el presidente del Comité, Jørgen Watne Frydnes, quien destacó la valentía y la integridad de una jurista cuya trayectoria comenzó enfrentando la discriminación racial en Sudáfrica y continuó en algunos de los tribunales internacionales más importantes del mundo.
La decisión tiene también un significado político y jurídico particular. Se produce cuando instituciones como la Corte Penal Internacional enfrentan presiones y sanciones de Estados Unidos, mientras los conflictos de Gaza, Ucrania y otros territorios han vuelto a colocar en el centro de la discusión internacional los límites del poder militar y la obligación de responder por las violaciones de derechos humanos.
El Comité Nobel subrayó que el respeto al Estado de derecho constituye una condición fundamental para resolver los conflictos de manera pacífica.
De la lucha contra el apartheid a la justicia internacional
Navi Pillay nació en 1941 en Durban, Sudáfrica, en una familia de origen tamil indio. Creció bajo el régimen del apartheid, que establecía una estricta segregación racial y privaba de derechos políticos y civiles a la mayoría de la población.
La discriminación que experimentó durante su juventud marcó su trayectoria profesional. Estudió Derecho y comenzó a ejercer como abogada en una sociedad donde las mujeres y las personas no blancas enfrentaban severas restricciones para acceder a determinadas profesiones.
Durante aquellos años defendió a opositores al régimen segregacionista, entre ellos Nelson Mandela y otros presos políticos.
Después del fin del apartheid, se convirtió en una de las primeras mujeres no blancas en integrar la judicatura superior sudafricana.
Su carrera adquirió posteriormente una dimensión internacional. Fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde participó en procesos relacionados con el genocidio de 1994, y más tarde integró la Corte Penal Internacional.
Entre 2008 y 2014 ejerció como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, desde donde denunció violaciones de derechos fundamentales cometidas por gobiernos de distintas regiones.
Actualmente participa como jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia, en el proceso iniciado por Gambia contra Myanmar por las acusaciones de genocidio contra la población rohinyá.
Ruanda: cuando la violencia sexual fue reconocida como genocidio
Uno de los aportes más relevantes de Pillay a la jurisprudencia internacional se produjo durante su participación en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda.
En el proceso contra Jean-Paul Akayesu, antiguo alcalde de la localidad de Taba, el tribunal estableció que la violación y otras formas de violencia sexual podían constituir actos de genocidio cuando se cometían con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo protegido.
La sentencia representó un avance en el reconocimiento jurídico de la violencia sexual como instrumento de persecución y exterminio.
Hasta entonces, numerosos crímenes de esta naturaleza habían recibido una atención limitada en los procesos internacionales por atrocidades masivas.
El trabajo del tribunal contribuyó a ampliar la comprensión de las formas que puede adoptar el genocidio y de las responsabilidades de quienes ordenan, facilitan o toleran esos delitos.
Gaza, la investigación que provocó la reacción de Israel
La trayectoria reciente de Pillay está especialmente vinculada al conflicto entre Israel y Palestina.
Entre 2021 y 2025 presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel.
La comisión investigó las violaciones del derecho internacional cometidas durante el conflicto, incluyendo las operaciones militares israelíes en la Franja de Gaza después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
En septiembre de 2025, el organismo concluyó que Israel había cometido genocidio contra la población palestina de Gaza y atribuyó responsabilidades a las autoridades israelíes.
El informe fue rechazado por el Gobierno de Benjamín Netanyahu, que acusó a la comisión de parcialidad y negó las conclusiones sobre genocidio.
Es importante distinguir que la conclusión corresponde a una comisión investigadora de Naciones Unidas y no constituye una sentencia definitiva de la Corte Internacional de Justicia sobre la responsabilidad de Israel.
Pillay también ha condenado los crímenes cometidos por Hamás y ha defendido la necesidad de aplicar los mismos principios jurídicos a todas las partes de un conflicto.
La investigación sobre Gaza se convirtió en uno de los trabajos más conocidos de su trayectoria y situó a la jurista en el centro de una controversia internacional sobre la aplicación del derecho humanitario, la responsabilidad de los Estados y la protección de la población civil.
Israel rechaza el Nobel y acusa a Pillay de parcialidad
La reacción del Gobierno israelí fue inmediata y especialmente dura.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel acusó a la jurista de difundir falsedades y prejuicios contra el país y cuestionó la decisión del Comité Nobel.
En una declaración recogida por la prensa internacional, la Cancillería israelí llegó a comparar la celebración del premio con la propaganda del ministro nazi Joseph Goebbels.
El Gobierno de Netanyahu sostiene que la comisión presidida por Pillay actuó con sesgos políticos y rechaza las acusaciones de genocidio formuladas en sus informes.
La reacción contrasta con las felicitaciones expresadas por diversas instituciones internacionales, que interpretaron el premio como un reconocimiento a la independencia de la justicia y a la defensa de las normas jurídicas frente a las presiones políticas.
La presidenta de la Corte Penal Internacional, Tomoko Akane, destacó la importancia del galardón en un momento de profundos desafíos para la justicia internacional.
La distinción llega, además, cuando Estados Unidos mantiene sanciones contra integrantes de la Corte Penal Internacional, en el contexto de las investigaciones y actuaciones judiciales relacionadas con autoridades israelíes.
Una noticia recibida en Núremberg
Pillay recibió la noticia mientras participaba en una conferencia jurídica en Núremberg, Alemania, precisamente en el lugar donde se desarrollaron los históricos juicios contra los principales responsables del régimen nazi después de la Segunda Guerra Mundial.
La coincidencia tuvo un significado especial para una jurista que ha dedicado gran parte de su vida a combatir la impunidad por los crímenes internacionales.
Sorprendida por el anuncio y rodeada de colegas que la aplaudían, Pillay bromeó sobre la necesidad de verificar la noticia antes de darla por cierta.
También hizo una referencia irónica a Donald Trump, quien había manifestado reiteradamente que merecía recibir el Nobel de la Paz.
Posteriormente, la jurista dedicó el reconocimiento a los sobrevivientes de crímenes internacionales y a quienes trabajan por la justicia.
La ceremonia oficial de entrega tendrá lugar el 10 de diciembre en Oslo, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Alfred Nobel.
Un reconocimiento en medio de las sanciones contra la Corte Penal Internacional
El anuncio coincidió con una nueva ofensiva estadounidense contra la Corte Penal Internacional.
Según informó Reuters, Washington impuso este viernes sanciones contra la propia institución, ampliando las medidas que anteriormente había aplicado a fiscales y jueces.
La administración de Donald Trump ha cuestionado la actuación de la Corte, especialmente después de que esta emitiera órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su exministro de Defensa.
La decisión estadounidense y la concesión del Nobel ocurrieron el mismo día, aunque el Comité noruego no presentó el premio como una respuesta directa a Washington.
El presidente del Comité explicó que la preocupación central era el debilitamiento del orden jurídico internacional y el creciente recurso a la fuerza por parte de los Estados.
En ese contexto, el reconocimiento a Pillay adquiere una dimensión que excede su trayectoria personal: destaca el papel de los tribunales internacionales en un momento en que sus atribuciones son cuestionadas por gobiernos poderosos.
Naciones Unidas, Sudáfrica y Europa celebran el premio
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, felicitó a Pillay y destacó su compromiso con la justicia y los derechos humanos.
El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, recordó su contribución a la lucha contra el apartheid y a la consolidación de mecanismos internacionales de protección de la dignidad humana.
Desde Europa también llegaron reconocimientos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó su trayectoria frente a la discriminación racial y los crímenes cometidos en Ruanda.
La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, señaló que el premio adquiere especial relevancia cuando los derechos humanos y las instituciones judiciales enfrentan ataques desde distintos centros de poder.
Human Rights Watch también celebró la decisión, recordando la influencia de Pillay en Sudáfrica, Ruanda y los territorios palestinos ocupados.
La Autoridad Palestina recibió el reconocimiento como un homenaje a las víctimas de genocidio y apartheid y a quienes buscan justicia frente a esos crímenes.
La paz y el derecho internacional
El Nobel de la Paz 2026 distingue una trayectoria que conecta algunos de los episodios más significativos de la historia contemporánea: el apartheid sudafricano, el genocidio de Ruanda, la persecución de los rohinyás en Myanmar y la investigación de los crímenes cometidos durante la guerra de Gaza.
En todos estos escenarios, Pillay ha defendido la utilización de instrumentos jurídicos internacionales para investigar las violaciones de derechos humanos y establecer responsabilidades.
El reconocimiento llega en un momento en que la capacidad de esas instituciones para actuar de manera independiente está sometida a crecientes tensiones.
La decisión del Comité Nobel plantea así una cuestión que trasciende la figura de la galardonada: el lugar que ocupa el derecho internacional en un sistema mundial donde los Estados mantienen capacidades políticas y militares profundamente desiguales.
Para Pillay, la persecución de los crímenes internacionales no constituye solamente una tarea judicial. Es también una condición para impedir que las violaciones más graves de los derechos humanos queden sin respuesta.
El Premio Nobel de la Paz 2026 reconoce esa trayectoria y vuelve a colocar en el debate internacional la relación entre justicia, responsabilidad y paz.
Redacción el Clarín
Fuentes: Comité Noruego del Nobel, AP News, Reuters, Agencia EFE, ONU.
