
Kast cae al 27% de aprobación y alcanza su nivel más bajo: Criteria
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La nueva encuesta Agenda Criteria muestra que el respaldo al presidente José Antonio Kast descendió tres puntos en una semana y alcanzó su nivel más bajo desde el inicio de su mandato. La desaprobación subió al 64%, mientras el 82% de los consultados considera que el Gobierno ha estado por debajo de sus expectativas. El estudio también revela una contradicción significativa para la política económica oficial: aunque una mayoría considera que el Estado utiliza sus recursos de manera ineficiente, existe un amplio rechazo a reducir programas sociales, bonos y subsidios.
La aprobación del presidente José Antonio Kast continúa deteriorándose. Según la encuesta Agenda Criteria publicada este domingo 11 de octubre, el respaldo al mandatario cayó al 27%, tres puntos menos que la semana anterior, mientras la desaprobación aumentó cuatro puntos hasta alcanzar el 64%.
Se trata del nivel de aprobación más bajo registrado por Criteria desde que Kast asumió la Presidencia en marzo pasado. La distancia entre aprobación y desaprobación llega ahora a 37 puntos porcentuales, reflejando un escenario de creciente rechazo a la gestión gubernamental.
El resultado adquiere mayor importancia cuando se observa la evolución de los últimos meses. Durante las primeras cuatro semanas de Gobierno, Kast registró un promedio de 44% de aprobación. En las cuatro semanas más recientes, ese promedio descendió al 29%.
La diferencia de quince puntos muestra que el retroceso no corresponde únicamente a una fluctuación de la última medición, sino que forma parte de una tendencia de debilitamiento del respaldo presidencial.
Pero el estudio contiene otros antecedentes que permiten examinar las dificultades políticas del Ejecutivo. Entre ellos destacan el incumplimiento de las expectativas ciudadanas, la pérdida de apoyo entre electores que respaldaron a otras candidaturas de derecha y el rechazo mayoritario a determinadas medidas de reducción del gasto público.
Un Gobierno por debajo de las expectativas
Uno de los resultados más significativos de la encuesta es la evaluación que hacen los ciudadanos del desempeño gubernamental respecto de lo que esperaban al inicio del mandato.
El 82% de los consultados considera que el Gobierno ha estado por debajo de sus expectativas.
La cifra resulta especialmente relevante porque el descontento no se limita a quienes votaron contra Kast. Entre las personas que respaldaron al actual presidente en la primera vuelta electoral, el 57% también considera que su administración ha rendido menos de lo esperado.
Esto no significa necesariamente que esos electores hayan dejado de aprobar al mandatario. Las preguntas sobre expectativas y aprobación miden dimensiones diferentes. Sin embargo, el resultado muestra que la insatisfacción alcanza a sectores que contribuyeron directamente a su llegada a La Moneda.
El Gobierno enfrenta así un problema que va más allá de la oposición política tradicional: debe responder a las expectativas de una parte de su propio electorado.
La promesa de introducir cambios rápidos en seguridad, economía y funcionamiento del Estado fue uno de los elementos centrales de la campaña presidencial. A siete meses del inicio del mandato, la percepción de que los resultados no han estado a la altura de lo esperado constituye una señal de dificultad para el Ejecutivo.
La pérdida de respaldo entre los votantes de Matthei y Parisi
El debilitamiento presidencial también se observa entre quienes votaron por otras candidaturas durante la primera vuelta.
Según las comparaciones entre períodos realizadas por Criteria, la aprobación de Kast entre los electores de Evelyn Matthei descendió del 53% al 30%. Entre quienes respaldaron a Franco Parisi, la caída fue del 33% al 19%.
Estas variaciones son importantes porque muestran las dificultades del Gobierno para mantener el apoyo de sectores que no formaban parte de su núcleo electoral original.
La segunda vuelta presidencial permitió reunir respaldos de distintas sensibilidades políticas, pero esa convergencia electoral no garantiza una adhesión permanente a las decisiones del Gobierno.
Los votantes de Matthei, provenientes de una derecha con tradiciones y prioridades diversas, y los de Parisi, con demandas económicas y sociales particulares, representan grupos cuya evaluación puede resultar decisiva para comprender la evolución del apoyo presidencial.
La encuesta no permite establecer una causa única para ese alejamiento. Tampoco demuestra que responda exclusivamente a una medida gubernamental. Pero sí indica que el desgaste alcanza a segmentos que fueron relevantes para la conformación de la mayoría electoral de Kast.
El ajuste fiscal encuentra resistencia
La encuesta publicada este domingo adquiere especial interés porque coincide con el inicio de la discusión parlamentaria del Presupuesto 2027 y con una agenda gubernamental orientada a contener y reducir distintos componentes del gasto público.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha defendido la necesidad de revisar programas, mejorar la eficiencia y establecer prioridades fiscales. La propuesta presupuestaria ha abierto controversias en ámbitos como educación, cultura, medioambiente y financiamiento de programas sociales.
En ese contexto, Criteria consultó a los encuestados sobre la eficiencia del gasto estatal y sobre determinadas medidas para reducirlo.
El 58% considera que el Estado utiliza sus recursos de manera más bien ineficiente.
A primera vista, este resultado podría interpretarse como un respaldo a una política de austeridad. Sin embargo, las respuestas cambian considerablemente cuando se pregunta por medidas concretas.
El 52% se declara a favor de disminuir la cantidad de funcionarios públicos, frente a un 28% que se opone.
Pero solamente el 19% apoya reducir los presupuestos de programas sociales, mientras el 66% rechaza esa alternativa.
La oposición es todavía mayor cuando se plantea disminuir bonos y subsidios: apenas el 8% está a favor y el 76% se manifiesta en contra.
Los resultados revelan una diferencia importante entre considerar que el Estado funciona de manera ineficiente y aceptar recortes que pueden afectar directamente las prestaciones recibidas por la población.
La crítica al gasto público no equivale necesariamente a una demanda de reducción indiscriminada del Estado.
Una persona puede considerar que existen recursos mal utilizados y, al mismo tiempo, defender el financiamiento de programas sociales, subsidios o prestaciones que considera necesarios.
Esta distinción resulta especialmente relevante para el debate presupuestario que comienza a desarrollarse en el Congreso.
La contradicción política del Presupuesto 2027
La administración Kast ha situado la disciplina fiscal entre sus prioridades. Sin embargo, el proyecto de Presupuesto 2027 ha generado cuestionamientos por la reducción o eliminación de financiamiento en diversas áreas.
Las controversias incluyen programas educacionales, iniciativas culturales, políticas ambientales y recursos destinados a organizaciones y servicios públicos.
No todos los ajustes tienen la misma naturaleza ni producen los mismos efectos. Algunos corresponden a reducciones presupuestarias, otros a modificaciones en la distribución de recursos y otros a decisiones de continuidad o término de programas.
Por ello, resulta indispensable examinar cada caso en sus propios términos.
Lo que muestra Criteria es que la aceptación ciudadana de una política de austeridad depende en buena medida de las medidas específicas que se propongan.
La reducción de funcionarios encuentra un respaldo mayoritario, aunque no abrumador. En cambio, los recortes de programas sociales y subsidios enfrentan una oposición considerable.
Esta diferencia plantea una dificultad política para el Gobierno: la búsqueda de ahorros fiscales puede encontrar respaldo cuando se presenta como eliminación de ineficiencias, pero perderlo cuando se traduce en una disminución de beneficios concretos.
La encuesta no demuestra que los recortes presupuestarios hayan provocado la caída de la aprobación presidencial. Para establecer esa relación serían necesarios estudios adicionales sobre las razones del cambio en la evaluación del mandatario.
Sin embargo, ambos fenómenos coinciden en un momento políticamente sensible y ayudan a identificar los límites del respaldo ciudadano a determinadas políticas gubernamentales.
Una señal para el oficialismo y la oposición
El descenso al 27% representa una dificultad para el Ejecutivo en momentos en que necesita respaldo político para tramitar reformas y defender su propuesta presupuestaria.
La pérdida de aprobación no impide gobernar ni determina por sí sola el resultado de las negociaciones legislativas. Pero puede influir en el ambiente político en que se desarrollan esas discusiones y en la disposición de los parlamentarios a respaldar medidas controvertidas.
Para los partidos oficialistas, el desafío consiste en sostener la agenda gubernamental mientras una proporción creciente de los consultados expresa insatisfacción con sus resultados.
Para la oposición, los datos ofrecen elementos para cuestionar determinadas prioridades presupuestarias, aunque también plantean la necesidad de formular alternativas concretas de financiamiento y eficiencia estatal.
La encuesta muestra, además, que la ciudadanía no responde de manera uniforme a la discusión sobre el tamaño y el papel del Estado.
Existe una demanda de mayor eficiencia, pero también una resistencia considerable a disminuir prestaciones sociales.
Esa combinación obliga a superar una interpretación demasiado simple del debate fiscal, según la cual el rechazo al gasto ineficiente equivaldría a un respaldo automático a cualquier reducción presupuestaria.
Un piso de aprobación en un momento decisivo
El 27% registrado por Criteria constituye un nuevo mínimo para Kast dentro de esta serie de mediciones, pero no permite establecer si el descenso continuará o si el mandatario recuperará respaldo durante las próximas semanas.
Las encuestas registran percepciones en un momento determinado y están sujetas a variaciones. Además, Agenda Criteria utiliza un panel online no probabilístico, por lo que sus resultados deben interpretarse considerando las características de esa metodología.
El levantamiento de esta edición se realizó los días 8 y 9 de octubre, con 802 participantes adultos y ponderaciones demográficas.
Más allá de esas precauciones, los resultados muestran dos dificultades simultáneas para el Gobierno: una evaluación presidencial que continúa debilitándose y una opinión pública que, aun reconociendo problemas de eficiencia estatal, rechaza ampliamente determinados recortes sociales.
El Presupuesto 2027 será uno de los principales escenarios donde esa tensión podrá observarse.
La discusión ya no se limitará a cuánto dinero puede ahorrar el Estado. También deberá responder qué programas se reducen, quiénes soportan sus consecuencias y qué prioridades justifican las decisiones.
La nueva encuesta Criteria muestra que el respaldo a la eficiencia del gasto no constituye un cheque en blanco para la política de ajuste. Esa diferencia puede convertirse en uno de los principales problemas políticos del Gobierno durante la tramitación del presupuesto.
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