
La derrota política de Trump
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Las elecciones inter-escalares en EEUU que acaban de terminar significan claramente una derrota para Donald Trump y su política de odio, división y guerra tanto en su país como en el mundo entero. También esta es una derrota de la ultra-derecha en el mundo. Mal que mal el actual Presidente de EEUU era el faro del ala extrema de la Derecha.
El Partido Demócrata controlará a partir de enero próximo las dos cámaras legislativas. La Casa de Representantes (Cámara de diputados en Chile) ya la controlaba. Aumenta allí el número de sus representantes. Ahora tendrá también mayoría en el Senado. Algo cualitativamente más importante aún. Organismo que tiene un poder real de fiscalización real sobre la acción presidencial, particularmente en el plano de los asuntos internos del país. Senado hasta aquí en los dos años de este segundo mandato de Trump era simplemente una caja repetidora de la acción del Presidente en todos los planos.
Muchas consecuencias tiene este resultado, aunque en la doctrina “Donroe” digamos ya, esto no significa cambio alguno para nosotros. Tampoco sufrirá cambios en la guerra contra Rusia o la guerra contra Irán, como lo acaba de recordar el Ayatola Jamenei a propósito de este resultado. Aunque habría que decir que políticamente Trump amanece hoy mucho más débil en todos los frentes. Un gobierno sin apoyo interno no ayuda ni en la Paz ni en la Guerra. Su poder de negociación no es el mismo, por más que Trump y su gobierno intentarán tapar esto de todas las maneras posibles. Control de daños le llaman algunos.
En política interna, donde las decisiones que tome el Senado si pueden ser vinculantes, el espectro de la inhabilitación presidencial estará presente ahora mas que nunca. La ilegal guerra contra Irán, el caso Eipstein de pedofilias de la elite mundial o el visible enriquecimiento ilícito de Trump y su familia en la manipulación de información privilegiada en las Bolsas, la gestión de sus propias criptomonedas y otros negocios, estarán en la primera linea del ataque demócrata en ambas cámaras. El objetivo final: la destitución del Presidente por faltas graves a la probidad y legalidad.
Un hecho interesante observable en esta elección, es que la política ultra de Trump ha movido un poco el centro del Partido Demócrata hacia la izquierda. Y en algunos casos un poco más allá del senador demócrata Bernie Sanders, hasta no hace mucho una de las pocas voces decentes y no vendidas al gran dinero en el Senado de su país. La elección de senadores como James Talarico en Texas, tierra de republicanos desde 1994 un joven seminarista presbiteriano con un discurso claramente a la izquierda o aquella de Abdul el Sayed que ha ganado la carrera senatorial en Michigan, siendo el primer estadounidense de origen y religión musulmana en ganar un lugar en el Senado, son signos de ese fenómeno de correr el centro demócrata. Igualmente el caso de Keisha Lance, la primera afroamericana a ganar la gobernación en Georgia, tierra históricamente de esclavistas, o Deb Haaland la primera nativa a ganar la gobernación de New Mexico, Gina Hinojosa, la primera latina a ganar la gobernación en Texas, Estado que ha dado un vuelco espectacular pues siempre fue un reducto republicano. O Peggy Flanagan, primera nativa estadounidense en el Senado por Minesota. Todas estas victorias dan cuenta de una pequeña pero significativa abertura hacia las minorías de ese país. Minorías a menudo más próximas de la Izquierda que aquellas de Derecha. Siempre racista y misógina.
Los tópicos del triunfo demócrata en la elección fueron aquellos principalmente de la economía. El El costo de vida en general y salarios; la Salud; el precio de la gasolina; el costo de la vivienda que tiene encendida hoy la revuelta en muchos lugares del mundo, la deuda estudiantil. Y otros más de fondo como la concentración del poder económico en unos pocos ricos. También la multimillonaria corrupción del propio Trump y su familia, su falta de respeto por la Constitución y las leyes. Así tenemos que la campaña no ha sido sobre la guerra mayormente, aunque por la guerra con Irán es que se pague más en la bomba de gasolina, algo inaceptable para una sociedad del automóvil como esta.
Para no faltar a la norma de ser EEUU un país el mundo de la política comprada por el gran dinero, estas elecciones representaron en cifras el esfuerzo de los ricos por comprar agentes políticos. Y esto, en algunos casos, donando a ambos partidos del espectro. Ese espectro reducido de la política de EEUU que ha llevado a decir al Prof. Jeffrey Sachs que el único partido político en EEUU es el Partido del Dinero. Casi $12000 millones de dólares gastados en esta campaña confirman lo dicho. El hombre más rico del mundo Elon Musk es también un gran perdedor. Apostó por el senador Paxton republicano gastando 222 millones en su campaña y un total de 472 millones de dólares en otros candidatos republicanos[i]. Pero a pesar de ser verdad que el dinero compra elecciones, en Texas fue derrotado por James Alarico, seminarista demócrata de la fracción de socialismo democrático dentro del Partido Demócrata (cuyo discurso a primera vista parece el de alguien derechamente de Izquierda.). Y perdió. Como consecuencia inmediata las acciones de Tesla y Spacex bajaron 10% hoy en bolsa de Nueva York. No creo eso le importe a Musk. Ha recibido pingües negocios de Trump durante su mandato.
Esta es una lección para toda la Izquierda. El dinero que compra elecciones puede ser derrotado con campañas con los temas del cotidiano que más importan, además de una organización enorme de voluntarios para el trabajo digital y el de puerta a puerta. No hay misterio. Igual que en la vida personal. Como dicen por ahí, el que quiere celeste, que le cueste.
Aunque Trump no sera afectado por estos cambios en las decisiones de la política exterior norteamericana, pienso tendrá un efecto en hacerlo dudar en continuar la ilegal, injusta y sangrienta guerra contra Irán. Se lo pensará dos veces antes de seguir gastando muchísimo dinero en una causa perdida. Dicho así, puesto que el calcula todas sus decisiones apenas con el criterio de los negocios, los que como se sabe, no tienen moral.
Desde luego la guerra contra Rusia y últimamente contra China también debilitan la posición de Trump en las próximas negociaciones – si es que estas llegan a tener algún efecto -. Tal es la descreencia en la palabra del gobierno de EEUU. Frente a estas potencias su mandato y discurso sera menos creíble y válido que nunca. En cualquier caso ya ambas cancillerías se han apresado a decir que no tienen nada que decir sobre elecciones internas en otros países (dando de paso una lección de respeto a Trump sobre la soberanía e independencia de otros pueblos). No tiene Trump el apoyo del pueblo de EEUU sobre la guerra. Aunque la elección no fue sobre la guerra, encuestas han demostrado que el pueblo norteamericano no la quiere. Por lo tanto, si Rusia es ganadora y puede ahora terminar en sus términos la guerra con Ucrania – lo que haría de todas maneras –, China por su parte resulta la gran ganadora en el gran tablero mundial. Estable, sin problemas internos tal como la división profunda que se observa en el país del tío Sam, propiciando Libre mercado y Paz. Todo lo que EEUU no representa hoy en la diplomacia y la política mundial.
No faltó en esta elección la mentira de Trump y su ego grande como el tamaño de su país, que lo hacen parecer no solo mentiroso sino que estúpido. El Presidente ha dicho el día antes: “Imaginen que mi nombre esta en la papeleta a la hora de votar”. El dia después: “mi nombre no estaba en la papeleta. Y si hubiese estado, habría ganado por avalancha”. Juzguen los lectores.
Esta lucha interna de la burguesía mundial por imponer una política conservadora o una política de capitalismo salvaje es posible tenga algunos cambios. Por ejemplo en la actual relación de Europa y la Unión Europea con el gobierno de EEUU. O en la selección de cargos claves en organismos internacionales como la propia Naciones Unidas donde el mandato de Gutierres llega a su fin próximamente. O hasta en la elección de la presidencia del Banco Central europeo, puesto que Cristine Lagarde viene de anunciar que se va en Febrero próximo. No sabemos como aprovecharán China y Rusia la debilidad creciente de Trump.
La derrota de Trump es la derrota de Netanyahu en Israel. Debilitado este a su vez frente a la real posibilidad de su rival formar gobierno asociado con los llamados partidos llamado árabes, la derrota de Trump hace ahora más delicada su posición. Sobre todo que este ha anunciado que EEUU suprimirá la ayuda de varios millones de dólares a Israel a partir del próximo año. No sabemos si esto fue una maniobra de Trump para descolarse la etiqueta de estar sometido a los designios de Netanyahu antes de la elección o es algo que va en serio dado los enormes problemas económicos de EEUU y su deuda.
En nuestro continente, ya veremos en los próximos tiempos si este resultado decide a Trump de no invadir Cuba en el futuro cercano. Por otra parte su socio Milei queda un poco desamparado en esta situación. Milei ha jugado todas sus cartas internacionales pretendiendo el apoyo del norteamericano. Su derrota es también la suya. Y también es derrota para el admirador del Presidente de EEUU que es J. A. Kast. Igualmente, la derrota sufrida por Trump , puede significar un alivio para Brasil, país que es sin duda su problema más serio en nuestro continente. Lula se ha plantado firme contra la política intervencionista de Trump, lo que indica a los más chicos como nosotros, donde está la correcta política exterior a seguir. Firme por la soberanía y autodeterminación. Abierta al comercio con todo el mundo, pero defendiendo los intereses del país, área donde nosotros continuamos la sumisión económica al gran capital. La exportación de materias primas y no productos con valor agregado, algo a que ni el propio Brasil escapa.
Hay muy posiblemente otras consecuencias de esta derrota de la Derecha que la falta de tiempo para reflexionar dejan fuera de análisis de este apresurado comentario. Los lectores tienen la palabra.
Patricio Serendero
[i] Según el periódico The New York Times
