
Estudiantes vuelven a las calles: mochilazo contra los recortes educativos incorpora demanda de salida de Rabat
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La movilización de estudiantes secundarios recorrió este jueves el centro de Santiago, provocó cortes de tránsito en la Alameda y sumó a las demandas por el financiamiento de la educación pública el rechazo a las rebajas de condenas a agresores sexuales de menores. La jornada se inscribe en una secuencia de protestas ambientales, feministas y estudiantiles que ha marcado el comienzo de noviembre.
Los estudiantes secundarios volvieron a manifestarse este jueves 5 de noviembre en el centro de Santiago, en una jornada de movilización convocada bajo la denominación de mochilazo estudiantil. La protesta, inicialmente centrada en los recortes presupuestarios y las condiciones de la educación pública, incorporó también la exigencia de renuncia del ministro de Justicia, Fernando Rabat, cuestionado por las rebajas de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores.
La convocatoria había sido difundida por el Cordón Secundario de la Región Metropolitana, que llamó a concentrarse desde el mediodía en el sector de Los Héroes, bajo la consigna «¡A la calle y sin permiso!».
Durante la jornada, los manifestantes avanzaron por sectores de la Alameda y otras calles del centro, lo que obligó a establecer desvíos de tránsito en distintos puntos de la capital.
Según informó Bío Bío Chile, Transporte Informa registró interrupciones de circulación desde las 12:00 horas en sectores de Mac-Iver, San Antonio y Vicuña Mackenna. Posteriormente se añadieron desvíos en Avenida España, Manuel Rodríguez, Dieciocho, San Ignacio y Lord Cochrane.
La educación pública y el Presupuesto 2027
La protesta se desarrolló en medio de la discusión parlamentaria del Presupuesto 2027, que ha provocado cuestionamientos de organizaciones estudiantiles y docentes por las reducciones de recursos contempladas para distintos programas educativos.
Los convocantes denuncian que los ajustes pueden profundizar problemas que afectan desde hace años a establecimientos públicos: infraestructura deteriorada, insuficiencia de recursos, dificultades de funcionamiento y condiciones desiguales de aprendizaje.
La jornada también estuvo vinculada a movilizaciones universitarias. En Temuco, estudiantes de la Universidad de La Frontera (UFRO) habían impulsado una convocatoria nacional después de realizar una asamblea general y llamar a paralizaciones desde el 3 de noviembre.
La comunidad estudiantil de esa universidad enfrenta una situación financiera particularmente compleja, con un déficit informado superior a $38.000 millones y medidas de austeridad que han provocado cuestionamientos internos.
Las organizaciones convocantes plantean que los problemas de financiamiento no deben resolverse mediante reducciones que afecten las condiciones de estudio o el funcionamiento de las instituciones públicas.
El Gobierno, por su parte, ha defendido la necesidad de revisar programas y contener el gasto fiscal, mientras la discusión presupuestaria continúa en el Congreso.
El caso Rabat llega a las movilizaciones estudiantiles
Uno de los aspectos más significativos de la jornada fue la incorporación de las demandas relacionadas con el Ministerio de Justicia.
Los estudiantes exigieron la salida de Fernando Rabat, cuya permanencia en el cargo ha generado protestas de organizaciones feministas y agrupaciones vinculadas a la defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes.
La controversia se originó por las rebajas de condenas otorgadas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores y se ha ampliado durante las últimas semanas con nuevos antecedentes sobre otras decisiones administrativas del ministerio.
La participación estudiantil muestra que el cuestionamiento a esas medidas ha trascendido la discusión parlamentaria y se ha incorporado a las demandas de organizaciones juveniles.
Durante la marcha se registraron también enfrentamientos entre grupos de manifestantes y Carabineros, según informó Chicureo Hoy. Hasta el momento de esta revisión no se dispone de un balance oficial consolidado de participantes, detenidos o lesionados que permita establecer la magnitud de esos incidentes.
Incidentes y alteraciones del transporte
La movilización estuvo acompañada de incidentes en distintos puntos de la Alameda, especialmente en los sectores de Lord Cochrane, Ricardo Cumming y las inmediaciones de la Universidad de Santiago.
De acuerdo con información difundida por Carabineros y recogida por La Tercera y Emol, grupos de encapuchados lanzaron objetos contundentes, fuegos artificiales y artefactos incendiarios contra efectivos policiales. Carabineros también denunció la preparación de bombas molotov en dependencias de la Universidad de Santiago.
La situación provocó cierres preventivos y restricciones de acceso en estaciones del Metro, entre ellas República, Los Héroes, La Moneda y Universidad de Chile. Las alteraciones se extendieron a otras líneas durante la jornada, antes de que algunos accesos fueran habilitados nuevamente.
Los incidentes no permiten establecer por sí solos el nivel de participación en la marcha ni caracterizar al conjunto de sus asistentes. Tampoco se dispone todavía de información suficiente para realizar un balance definitivo de la actuación policial.
Noviembre reúne distintas expresiones de protesta
El mochilazo forma parte de una sucesión de movilizaciones que comenzó el sábado 31 de octubre con manifestaciones ambientales contra proyectos cuestionados por comunidades y organizaciones territoriales.
El martes 3 de noviembre, agrupaciones feministas se manifestaron contra las rebajas de condenas a agresores sexuales, exigiendo responsabilidades al Gobierno y la salida del ministro Rabat.
Ahora fueron los estudiantes quienes llevaron nuevamente sus demandas a la Alameda.
La secuencia continuará, según lo anunciado, el sábado 14 de noviembre, cuando el Colegio de Profesores tiene prevista una marcha familiar para cuestionar aspectos del Presupuesto 2027, especialmente los recursos destinados a la educación pública.
Aunque las organizaciones mantienen demandas y formas de actuación diferentes, la coincidencia de estas manifestaciones refleja un escenario de creciente actividad de sectores sociales que cuestionan distintas decisiones gubernamentales.
La jornada de este jueves muestra, además, cómo una protesta inicialmente vinculada al financiamiento educativo puede incorporar otras preocupaciones que atraviesan el debate nacional.
La demanda de salida de Rabat, presente también en las movilizaciones feministas, constituye un ejemplo de esa convergencia.
Todavía sería prematuro hablar de una coordinación estable entre estos movimientos o de un nuevo ciclo nacional de protestas. Pero la continuidad de las convocatorias, la discusión presupuestaria y los conflictos abiertos con el Ejecutivo ofrecen motivos para seguir observando su evolución.
El mochilazo de este jueves dejó así dos señales: la persistencia de las demandas por la educación pública y la incorporación de la controversia del Ministerio de Justicia a las movilizaciones juveniles. Su alcance político dependerá de la capacidad de las organizaciones para sostener sus demandas y de las respuestas que reciban durante las próximas semanas.
