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El socialismo que habita en calle Londres

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Los socialistas democráticos ya anunciaron cual será su actitud frente a la extrema derecha y el empresariado. Buscarán el diálogo y jugar a las buenas intenciones. Oposición constructiva le llaman, algo así como rechazar para reformar.

El partido socialista tiene memoria corta.

Olvida la forma de ejercer el liderazgo como Allende lo ejerciera en el gobierno de Alessandri, y también el periodo de Frei con su marcha de la patria joven. Esos cuarenta años que anunciaron con bombos, platillos y trompetas.

Hay traición a sus principios, sin duda alguna.




La izquierda chilena tiene entre sus principios “una concepción política inspirada en los anhelos de transformación de la Revolución Francesa, y fundada en los principios de igualdad, libertad y solidaridad” (Roberto Pizarro/Luis Herrera). Hacer realidad dichas propuestas necesita de manera urgente la fundamental y necesaria relación con el mundo popular, los trabajadores y los movimientos sociales con sus propias reivindicaciones.

Esto no se encuentra entre los actuales pastores de los socialista democráticos.

Los resultados obtenidos por la derecha en la conducción de algunos países no han sido notables, han rayado en la mediocridad, falta de conocimiento histórico, desprecio por la clase trabajadora, conculcación de derechos y una subordinación absoluta a los dictados del imperialismo yanqui. Serviles.

Desde 1990 el reformismo y la socialdemocracia chilena instalados en los mullidos sillones del congreso, han sido enemigos declarados de cualquier intento para iniciar el recorrido de un modelo justo, más democrático, solidario en resumen un proyecto socialista. Alguna alabanza a los trabajadores ya es meramente electoralista rayando en el populismo, falso hasta el puño en alto.

No se está hablando del congreso de Chillán ni La Serena.

Fuera de existir varias tendencias que no es otra cosa que un juego musical buscando abandonar la escoba, se levantan colocando sobre la mesa victorias en las cuales ellos nunca participaron. Olvidan a Carlos Lorca, Ponce y a muchos militantes maltratados, asesinados, detenidos desaparecidos por la DINA/CNI.

Vencimos a la dictadura con un papel y un lápiz, se ufanan a coro.

La verdad es otra. No reivindicar los esfuerzos generosos de tantos y tantos es también una forma de negacionismo, más agresiva si viene desde las filas socialistas. Sentarse al lado de la derecha con su sesgo de criminalidad y compartirlos grados de corrupción, es algo así como un gesto de cobardía. En esencia miserable.

A la extrema derecha se le enfrenta en todos los planos, en lo social, lo político y también en lo económico. Kast arrastra a Chile para una foto con la extrema derecha, pero nace movida. El ejemplo más claro fue la alianza del pacífico de Piñera y Duque de la cual ya no queda ni polvo en los muebles, y tampoco sus escritos. No está en los planes de Kast volver a su reactivación. Es más fácil Hungría e Italia, El Salvador. No estará en la mesa con Brasil, Uruguay, México.

De socialistas nada, de socialdemocracia mucho, están aferrados a la tabla de lo que se conoce como progresismo, populismo puro, tendencias que ha demostrado su ineficacia por serviles, alejadas de los que de manera cotidiana entregan su fuerza de trabajo a los empresarios y sus grupos económicos.

La realidad nos anuncia que la izquierda no está en su mejor momento, también hay falta de liderazgo. Colocar en la mesa de los tiempos las demandas populares y también en los tiempos por llegar algunos de los logros alcanzados en el actual gobierno que ya se encuentra entre sus últimos pasos.

Lastimeras ha sido la invitación de la presidenta del PS para que la candidata Jara se integre a el partido que ella conduce. Gestos con expresiones tan distantes del respeto partidario no se habían conocido. La derecha esos convites ya son conocidos, de la UDI a Republicanos, otros para convertirse en acólitos de Kaiser, eso queda para Rincón o Maldonado que marchan con velas nuevas en su procesión.

“En Chile, el gobierno de la ultraderecha no representa una novedad en términos de proyecto histórico: es la reedición del conservadurismo autoritario, neoliberal y oligárquico, que representa el pinochetismo” (Jorge Arrate/Ernesto Águila/Bernarda Pérez/ Rossana Carrasco)

 

Pablo Varas

 

 

 

 

 



Pablo Varas

Escritor

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