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Cambio de mando en Chile: memoria, democracia y el nuevo ciclo político

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El cambio de mando presidencial del 11 de marzo de 2026 marca un momento de fuerte carga política en la historia reciente de Chile. Con el término del gobierno de Gabriel Boric y la asunción de José Antonio Kast como nuevo presidente de la República, se cierra un ciclo y comienza otro profundamente distinto en orientación política e ideológica. Así lo plantea una declaración pública del Centro de Formación Memoria y Futuro, difundida con motivo de la transmisión del mando presidencial.

Para la organización, este momento no representa simplemente la alternancia democrática habitual entre distintos sectores políticos. Lo interpreta como la llegada al poder de un proyecto político que se identifica con la ultraderecha y que mantiene vínculos ideológicos con el legado del régimen encabezado por Augusto Pinochet.

La declaración sostiene que la figura de Kast se ha caracterizado por expresar admiración por la dictadura militar y por defender aspectos del orden institucional heredado de ese período. Desde esta perspectiva, el nuevo gobierno sería expresión de una continuidad histórica del modelo político y económico instalado durante el régimen militar.

El peso de la historia institucional

El documento recuerda una frase atribuida a Jaime Guzmán, uno de los principales ideólogos civiles de la dictadura y arquitecto de la Constitución de 1980. Según Guzmán, el diseño institucional de esa carta fundamental buscaba asegurar que, independientemente de quién gobernara, las decisiones políticas no se apartaran sustancialmente del modelo promovido por sus impulsores.




Para el Centro de Formación Memoria y Futuro, esa afirmación resume uno de los rasgos centrales de la transición chilena: la permanencia de un modelo económico y social basado en el neoliberalismo, caracterizado por la privatización de servicios sociales, la concentración de la riqueza y altos niveles de desigualdad.

En ese marco, la llegada de un gobierno de derecha dura no sería una ruptura con ese modelo, sino una expresión política más directa de él.

Balance del gobierno que termina

La declaración también ofrece una mirada crítica sobre el período que concluye con el término del gobierno de Gabriel Boric. A juicio de la organización, varias transformaciones prometidas durante ese ciclo político quedaron pendientes o no alcanzaron a materializarse plenamente.

Entre ellas se mencionan reformas estructurales en el sistema de pensiones, particularmente la eliminación del sistema de AFP; una mayor recuperación estatal de recursos estratégicos como el cobre y el litio; y el fortalecimiento de un sistema de medios de comunicación plural, especialmente en el ámbito de la televisión abierta.

El documento también aborda el tema de los derechos humanos, señalando que aún existen más de mil personas detenidas desaparecidas cuyo destino sigue sin conocerse, lo que constituye una deuda histórica pendiente del Estado chileno.

Asimismo, se menciona la falta de avances en algunas iniciativas vinculadas a la memoria histórica, como la expropiación de parte del recinto de la ex Colonia Dignidad para convertirlo en un sitio de memoria que recuerde los crímenes cometidos tanto contra residentes de la colonia como contra prisioneros políticos.

El triunfo de las derechas

Para el Centro de Formación Memoria y Futuro, la victoria electoral de las derechas, encabezadas por Kast, representa una derrota significativa para los sectores populares y para las fuerzas progresistas del país.

La declaración sostiene que el nuevo ciclo político podría traducirse en políticas orientadas a reducir impuestos a los sectores de mayores ingresos y a disminuir el gasto social en áreas como cultura, deporte y políticas públicas destinadas al bienestar social.

Según el análisis de la organización, este tipo de medidas podría implicar un retroceso en los avances sociales alcanzados durante las últimas décadas y profundizar las desigualdades existentes.

El documento también advierte que estas transformaciones podrían ir acompañadas de un fortalecimiento de políticas de control social y de una orientación más autoritaria en el ejercicio del poder político.

El contexto internacional

La declaración sitúa este cambio político dentro de un escenario internacional más amplio, marcado por el ascenso de corrientes conservadoras en distintas regiones del mundo.

En ese contexto, se menciona el rol que Estados Unidos busca mantener como actor predominante en el continente americano y se advierte sobre la posibilidad de que el nuevo gobierno chileno se alinee con esas orientaciones geopolíticas.

Para la organización, ese escenario podría generar riesgos para la autonomía de la política exterior chilena y para la soberanía de los países de América Latina.

Unidad social y defensa de los derechos

Frente a este nuevo escenario político, el Centro de Formación Memoria y Futuro plantea la necesidad de construir amplias formas de unidad social y política orientadas a la defensa de los derechos sociales y democráticos.

El documento propone fortalecer la organización social, la conciencia política y la participación ciudadana como herramientas fundamentales para enfrentar políticas que puedan afectar derechos sociales o limitar espacios democráticos.

Desde esta perspectiva, el desafío central de los sectores populares sería fortalecer su capacidad de articulación y organización para responder a las transformaciones políticas que se anticipan.

Memoria histórica y horizonte democrático

La declaración concluye con una referencia a una frase histórica del presidente Salvador Allende, pronunciada el 11 de septiembre de 1973: “La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

Con esa cita, el documento busca recordar que los procesos políticos no están definidos únicamente por quienes ejercen el poder en un momento determinado, sino también por la acción colectiva de las sociedades.

En ese sentido, el Centro de Formación Memoria y Futuro plantea que el cambio de mando presidencial no representa el final de un proceso político, sino el inicio de un nuevo ciclo en el que las disputas democráticas, sociales y culturales seguirán marcando el rumbo del país.



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