Corrientes Culturales

“Un tranvía llamado deseo”: la importancia de revisitar el teatro clásico.

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“¿Qué es recto? Una línea puede ser recta,

o una calle, pero el corazón humano, oh, no,

es curvo como un camino a través de las montañas”.

(Tennessee Williams)




 

Esta obra teatral premiada y exitosa también en cine, recordada como registro de una de las mejores actuaciones de Marlon Brando, que en su época obtuvo varios Premios Oscar, puede ser considerada uno de los clásicos del género, en donde la pluma de Tennessee Williams despliega intensos diálogos que permiten visualizar la forma de vida del sur del Río Misisipi, particularmente Nueva Orleans en Lusiana. Localización geográfica de importante desarrollo para la cultura popular dado que aquí es donde el jazz, a diferencia de estos tiempos, se convirtió en un movimiento contracultural que desde la genialidad creativa se fue convirtiendo en vanguardia musical transformando la historia de la música.

 

El argumento de la obra se basa en la visita de Blanche a su hermana Stella y a su marido Stanley. Los desencuentros en la convivencia van mostrando una trama de vínculos frágiles corrompidos por la violencia de género y racista. Stanley llamado también “el polaco” representa la violencia patriarcal como victimario y la violencia racial como víctima. Un mundo en donde las víctimas se ven atrapadas en lógicas de la dominación capaces de corroer la bondad de los sujetos que terminan naturalizando la violencia. Los diálogos entre los personajes son extensos, siempre vertiginosos sin perder un encanto poético que muestra la maestría de un gran escritor.

 

En las escenas la música es fundamental y en esta oportunidad se luce la banda sonora presente en el escenario con la dirección e interpretación de Camilo Salinas en piano y unos notables músicos acompañantes en la percusión, contrabajo, saxo y trompeta. Toda la obra se ve acompañada por esa atmósfera bohemia de un club de jazz con música de composiciones de Miles Davis. Las intensas dramatizaciones nos llevan al espacio público y privado mostrando de manera transversal la decadencia existencial que provoca la violencia opacando las formas de ser en un crudo realismo que interpela el deseo de la magia y la fantasía como recurso para una búsqueda sinsentido en función de soportal la vida impuesta por la tragedia de un destino.

 

Una obra que nos ofrece el Teatro Municipal de Las Condes en donde se nos permite recobrar ese teatro en el que las interpretaciones, los parlamentos, los argumentos, la estética y la poesía aparecen como fundamentales para este arte. Una contundente representación llevada a cabo por la dirección de Andreina Olivari junto al elenco compuesto por Paola Giannini, Gabriel Urzúa, Dayana Amigo, Carlos Donoso, Guilherme Sepúlveda y Katalina Sánchez. Los días que quedan de abril son la oportunidad para poder ver esta excelente obra de teatro en esta versión adaptada.

 

Alex Ibarra Peña.

Dr. En Estudios Americanos.

@apatrimoniovivo_alexibarra



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