
Mentiras y metáforas
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El presidente Kast declaró esta semana que su promesa de campaña de expulsar 300.000 inmigrantes en el primer día de su mandato “era sólo una metáfora”, lo que da pie para varias observaciones. La primera, y más obvia, es la confusión entre metáfora y exageración. O, para ser más exactos en el uso de las figuras retóricas, la confusión entre metáfora e hipérbole. Kast reconoció explícitamente que su promesa era tan imposible de creer que cualquiera que la interpretara literalmente “no entendió el mensaje”. ¿Y cuál era el mensaje?: pues que lo dicho no era cierto, que no habría ese número de expulsiones, que ese número estaba inflado sólo por motivos de propaganda electoral y que el Estado de Chile no tenía los recursos materiales ni legales para efectuar al menos la mitad de esas deportaciones. Y por si alguien aún no entendía el mensaje, debería bastarle la evidencia de que el 12 de marzo pasado no hubo migrantes irregulares expulsados. Ni uno solo.
Parece claro que si el presidente José Kast confunde metáfora con exageración hiperbólica y esta última es el tono constante de la mayoría de sus promesas, a los chilenos nos espera una larga lista de constataciones frustradas en los próximos cuatro años. O sea, promesas incumplidas que develan mentiras de fondo y mentiras de fondo que no reemplazan ni embellecen el viejo discurso, raído y maloliente, de la ultraderecha nacional.
Pues si de belleza se tratara, Kast debería hacerse experto en metáforas. Porque una metáfora no es el encubrimiento de una mentira, sino la substitución de un concepto por otro en orden a embellecer su expresión lingüística sin traicionar la verdad del objeto que designa. El archiconocido ejemplo de «las perlas de tu boca» siempre es didáctico. Perlas reemplaza aquí a dientes y mejora expresivamente una frase ya de por sí simplona y redundante: los dientes de tu boca, tus dientes. Pero la palabra perla no es falsa ni mendaz, sólo substituye al objeto diente comparándolo por su brillo, textura, color, etc., con una perla. En cambio, no hay substitución expresiva en la frase “expulsaré a 300.000 inmigrantes ilegales el primer día de mi mandato”, salvo la de llenar con palabras el hueco de una acción no realizada, que se sabía de antemano imposible de cumplir. Es que Kast no metaforiza, simplemente miente. Y, como su modelo Donald Trump, insiste en el embuste confiando en que la repetición machacona opere subliminalmente en la conciencia del público. Su error es también el de miles de chilenos que confunden metáfora con mentira y que creen que la política (territorio tomado por el engaño) es también el reino de la metáfora. Quizá la causa de esto esté en la manía, plenamente establecida hace más de una década, de reemplazar la terminología de las ciencias políticas por la de la teoría literaria. Así se habla de relato para explicar las opciones tácticas de un partido o un bloque ideológico, y de narrativa para sus fundamentos doctrinarios. El problema es que relato y narrativa aluden al carácter ficcional de géneros literarios como el cuento y la novela o al de las historias cinematográficas. Su uso convierte a la política en una ficción, es decir, algo intrínsecamente falso pero que parece verdadero. Y que sólo los ingenuos pueden confundir con la realidad, esos cándidos, inevitables despistados de siempre, que nunca entienden el mensaje.
J. Flores-Vera
Osorno, mayo 2026.






Marcos Uribe Andrade says:
Una buena referencia a las profundas carencias intelectuales y culturales que insistentemente muestra este gobierno en múltiples instancias y estamentos. La ignoancia es una condición cómún del ser humano, pero su no reconocimiento o su no identificación es causa segura de catástrofe cuando ella se instala en los estamentos de poder, y además se usa para reforzar el avance de intereses contrarios a las mayorías, que por desgracia suelen no estar concientes de la manipulación y el engaño montado sobre la mentira y la manipulación. El «desarrollo» no es DESARROLLO, la «reconstrucción» no es RECONSTRUCCIÓN, la «previsión social» es indefensión, la oberanía es entreguismo, la salud y el trabajo es precriedad pura, etc. Son demasiadas «metáforas» que no son tales: son subversión completa de la realidad para custodiar y proyectar intereses de unos cuantos forajidos sucedaneos de forajidos mayores.