
Flavio Bolsonaro, el desplome de un corrupto
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Daniel Vorcaro se ha transformado en el amigo más tóxico de la clase política y de los jueces brasileños. En efecto, son muchos los personajes de la escena política y judicial que se han beneficiado de su generosidad a cambio de influencia y futuros favores en la línea de crédito del “banquero”, actualmente transformado más bien en el jefe de un enorme esquema destinado a fraudar a usuarios, entes públicos, fondos del seguro social y el Banco de Brasilia, al cual le vendió una extensa y billonaria cartera de cuentas deficitarias.
La historia que se conoce hasta ahora es que, liderando un entramado complejo, Vorcaro captó recursos de cientos de clientes e inversionistas a través de captaciones en Depósitos de Renta Fija (CDB) prometiendo tasas de interés espectaculares, muy por encima de los valores promedios existentes en el mercado financiero brasileño. Es decir, tomaba el dinero de clientes de su Banco Master, a sabiendas de que no tenía como sustentar esos compromisos, lo que finalmente transformaba todas las operaciones en un simple fraude, tanto para los inversionistas como, posteriormente, para el Banco de Brasilia al cual le transfirió irregularmente esa cartera de clientes creedores del Banco Master. De esta manera, Vorcaro hizo desaparecer y consiguió también distribuir decenas de millones de reales entre sus “amigos de la vida”, como el senador Ciro Nogueira o su “hermano” Flavio Bolsonaro, producto del robo sistemático perpetrado por el banquero a sus clientes y a otras instituciones financieras.
Desde la fundación del Banco Master en octubre de 2019, Vorcaro fue construyendo una red de influencia basada en aportes millonarios a diversos actores de la vida política institucional de la República. Entre otros, comprometió a dos ministros del Supremo Tribunal Federal (Alexandre de Moraes y Dias Toffoli) a los cuales repasó generosas cifras de millones de reales, al primero, a través de “Consultorías” realizadas por la oficina de abogados de la esposa de Moraes y, al segundo, por medio de la inversión en un resort que es propiedad de la familia del ministro del STF, socio de ese emprendimiento inmobiliario.
También consta en el proceso contra el banquero pagos a parientes del ex ministro de Justicia de Lula, Ricardo Lewandowski y de Guido Mantega, quien consiguió una audiencia entre Vorcaro y el presidente Lula da Silva. Desembolsos millonarios también fueron efectuados para establecer relaciones cordiales con gobernadores, presidentes de partidos del centrão y otros miembros relevantes de la vida pública nacional.
La magnificencia demostrada por Vorcaro no es más que la expresión de la compra de influencia ramificada entre un conjunto significativo de actores de la escena política e institucional, haciendo uso -como ya apuntamos- del dinero generado por medio del mayor fraude bancario cometido en la historia del país, el cual se calcula que llegaría a la exorbitante cifra de 60 mil millones de reales (cerca de 12 mil millones de dólares). Ese es un pasivo que ahora tendrá que compensar el conjunto de la sociedad brasileña.
La reciente revelación de las conversaciones entre Vorcaro y el hijo del excapitán mostraron una intimidad de la cual este último siempre renegaba. Hasta horas antes de que salieran a la luz las donaciones que hiciera Vorcaro para financiar la película Dark Horse, sobre la vida de Jair Bolsonaro, el senador Flavio afirmaba que conocía a Vorcaro solo por las noticias vehiculadas en la prensa. El compromiso original es que ese último entregaría 134 millones de reales a la productora Go Up Entertainment para hacer esa película, en varias cuotas (14 en total), dependiendo del flujo de caja del Banco Master y sus empresas asociadas.
Flavio Bolsonaro, que insistía en desconocer su proximidad con Vorcaro -inclusive para los propios correligionarios y apoyadores cercanos de su candidatura-, se llevó una ingrata sorpresa cuando fue interrogado por un periodista del sitio Intercept, al cual le respondió de forma ríspida y agresiva, “eso es mentira, eres un militante…”. Minutos después fueron difundidas las grabaciones de las conversaciones mantenidas entre ellos, extraídas del celular de Vorcaro por la Policía Federal, en una de las cuales el senador solicitaba la transferencia del resto los valores comprometidos por el banquero para la realización de dicha película (solo se habían depositado hasta ese momento 61 millones). En uno de esos diálogos divulgados por Intercept, Flavio le escribe a Vorcaro: “Hermano, estoy y estaré contigo siempre, no existen medias palabras entre nosotros”. Esto sucedió un día antes de que el banquero fuera detenido por la Policía Federal cuando intentaba huir del país en su avión particular con destino a Dubai.
Por su parte, la productora de la mencionada hagiografía fílmica del ex capitán, anunció que no recibió ese volumen de dinero de Vorcaro o del Banco Master, lo que automáticamente genera la interrogante de hacia donde fueron a parar una parte significativa de los 61 millones de reales (10,5 millones de dólares) que habrían sido contratados para la realización de la mencionada película.
En este momento, la Policía Federal investiga si ese dinero fue destinado para alimentar la cuenta de Eduardo Bolsonaro, que vive en Texas después de abandonar el país, perdiendo en el intertanto su mandato de diputado y su correspondiente salario. Seguidamente se supo que Eduardo es el productor en Estados Unidos de la película y que los recursos para el hermano menor de Flavio fueron depositados en la cuenta de un Fondo de Inversiones Havengate Development Fund LP, administrado por el abogado de Eduardo en Estados Unidos, Paulo Calixto.
¿Y qué impacto tendrá este vínculo entre un candidato a presidente con un mafioso del sistema financiero? Una primera consecuencia del affaire Flavio ha sido la pérdida de confianza en una persona que mantuvo en secreto su estrecha relación con el banquero. Asesores cercanos al candidato señalan que luego de las reiteradas veces que dijo desconocer a Vorcaro, será muy difícil desmontar la imagen de mentiroso frente a sus colaboradores y ante el electorado. La quiebra de confianza también es irreversible, pues si Flavio Bolsonaro escondió su lazo con el banquero a gente muy cercana, puede hacer lo mismo en muchos otros temas.
Es decir, un sector del centrão que se encaminaba hacia una alianza estable con el representante del bolsonarismo, ahora se encuentra evaluando postergar la decisión de un apoyo definitivo e incondicional a la espera del resultado que arrojen las próximas encuestas de intención de voto, lo cual represente un reflujo comprometedor luego del impulso que venía tomando la campaña del hijo mayor del ex presidente. Con razón, los miembros del centrão observan con preocupación las consecuencias de este escándalo sobre el electorado, especialmente sobre el casi 20 por ciento que puede definir la contienda del 4 de octubre. Las últimas encuestas realizadas todavía no han permitido captar el impacto del caso “BolsoMaster” sobre las preferencias del electorado brasileño, pero se presume que el mismo podría ser muy relevante.
Líderes y dirigentes de partidos de la base aliancista como el Partido Progresistas, Unión Brasil o Republicanos están a la espera de los nuevos pronósticos electorales para confirmar si continúan en campaña o si piensan en una alternativa para salvar a la derecha, aunque sea a última hora. En definitiva, para estos aliados la crisis producida por esta revelación del vínculo entre Vorcaro y Flavio necesariamente marca una inflexión descendente en su carrera presidencial. Por cierto, ello tendrá fuertes implicaciones en los recursos disponibles y el tiempo disponible en televisión para difusión de la campaña. El actual dilema para los partidos del centrão es que, hasta la presente hora, Flavio Bolsonaro se vislumbra como el único capaz de competir en equilibrio de votantes con relación al presidente Lula. Su caída puede representar el fin da las aspiraciones de la derecha para retomar el control de la máquina del gobierno y sus políticas de fisiologismo, profundización de los privilegios y saqueo de los cofres públicos.
Fernando de la Cuadra
En Brasil





