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Mala espina

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El miércoles 20 de mayo de 2026, veía en las noticias a Putin visitando a Xi Jinping en Beijing, esto no es tan raro, últimamente se usa esto de la peregrinación al Imperio del Medio; allí han estado en tiempos recientes los primeros ministros de India e Irán, y Tío Donald está recién de regreso de esos pagos, pero no creo que Putin haya ido a la Puerta de la Paz Celestial a vender aviones y bonos del tesoro, tal vez lo importante fue la declaración china respecto a las “legítimas preocupaciones de seguridad” de Rusia en el conflicto ucraniano.

En 2022, el 4 de febrero Putin visitó a Xi Jinping, se declararon una amistad y alianza estratégica “sin límites”, estamos en la misma lancha, dijo el chilote; veinte días después Rusia comenzó la Operación Militar Especial.

La mentada Operación se había venido desarrollando como una lenta guerra de desgaste, en la que Ucrania hace de representante de la OTAN, poniendo las bajas y el campo de batalla. El problema es que el occidente cristiano, con la más absoluta irresponsabilidad sigue pinchando al oso, confiando en controlar la escalada y que el oso va a seguir siendo comedido y mesurado. Y ocurre que en tiempos recientes Ucrania adquirió la capacidad para golpear blancos al interior de Rusia, tan al interior como Moscú y San Petersburgo, luego de lo cual Rusia declaró blancos legítimos a los lugares de producción, acopio y transporte de los insumos bélicos necesarios para fabricar drones de tan largo alcance; incluso publicó un listado de aquellos ubicados fuera de Ucrania, con dirección completa, ciudad calle y número, coordenadas precisas y dentro de países de la OTAN. A esto hay que agregar la evidencia del uso del “corredor báltico” para hacer llegar esos drones a territorio ruso.

Por esto la visita de Vladimir a XI, con más declaraciones de unidad estratégica y amistad inquebrantable, me da mala espina, puede que la respuesta rusa escale el juego con resultados inesperados ¿Podría Tío Donald retirar a su gente y decir a los europeos “arréglenselas solitos”? ¿Se atreverían los británicos a entrar al Báltico? ¿Darían los polacos pasada a los alemanes? ¿Tendrá que cambiarse de casa doña Kaja Kallas?




Como dice esa vieja maldición china, te deseo que vivas tiempos interesantes.

 

Desde los siempre atareados muelles de Chinquihue

 

Renato Alvarado Vidal



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