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“Hay divergencia”: ministra de Medio Ambiente desata crisis política y científica por dichos sobre cambio climático

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Francisca Toledo evitó atribuir directamente la crisis climática a la acción humana durante una entrevista en CNN Chile. Sus declaraciones provocaron una inmediata reacción de científicos, exautoridades ambientales y dirigentes políticos, quienes acusaron al gobierno de José Antonio Kast de abrir espacio al negacionismo climático.

La ministra de Medio Ambiente del gobierno de José Antonio Kast, Francisca Toledo, quedó en el centro de una fuerte controversia política y científica luego de relativizar el origen humano del cambio climático en una entrevista televisiva emitida este lunes por CNN Chile.

El episodio ocurrió durante una conversación con la periodista Mónica Rincón, quien le formuló una pregunta directa: “¿Usted cree en el cambio climático? Y segundo ¿cree que ese cambio climático es provocado en parte por el ser humano?”.

La secretaria de Estado respondió inicialmente que “los datos científicos efectivamente muestran que hay un cambio en las variables ambientales y es algo que todos podemos percibir”. Sin embargo, al ser consultada nuevamente sobre la responsabilidad humana en el fenómeno, evitó entregar una afirmación categórica y sostuvo: “Hay divergencia en este momento”. Posteriormente agregó que “el hombre obviamente tiene un aporte”.




Las declaraciones generaron inmediata repercusión debido a que contradicen el consenso científico internacional y también la propia definición oficial contenida en la legislación chilena vigente. La Ley Marco de Cambio Climático establece explícitamente que el fenómeno corresponde a un cambio “atribuido directa o indirectamente a la actividad humana”.

La reacción más contundente provino de la exministra de Medio Ambiente y climatóloga Maisa Rojas, quien salió públicamente a responder los dichos de su sucesora. Según consignaron distintos medios, Rojas afirmó que “todo es por rol humano”, defendiendo el consenso científico construido durante décadas por la comunidad internacional.

La polémica golpea especialmente a un ministerio que, hasta el cambio de gobierno, había sido encabezado precisamente por una científica reconocida internacionalmente en estudios climáticos. El contraste entre ambas gestiones quedó rápidamente instalado en el debate público.

Pero el conflicto excede el plano técnico. Para numerosos sectores ambientales y académicos, las declaraciones de Toledo reflejan una orientación ideológica más amplia dentro del gobierno de Kast, marcada por críticas recurrentes a las regulaciones ambientales y a lo que sectores oficialistas denominan “activismo ambiental”.

Ya antes del cambio de mando, figuras vinculadas al actual oficialismo habían acusado que las normativas ambientales frenaban inversiones y proyectos de reconstrucción.

En ese contexto, las palabras de la ministra fueron interpretadas como una señal política hacia sectores empresariales y extractivos que impulsan flexibilizaciones regulatorias en minería, energía, infraestructura y explotación de recursos naturales.

El episodio también reabre un debate más profundo sobre la llamada “batalla cultural” de las nuevas derechas internacionales. En Estados Unidos, Brasil y Argentina, sectores conservadores y libertarios han relativizado durante años el consenso científico sobre la crisis climática, asociando las políticas ambientales a trabas económicas o agendas ideológicas globales.

Ahora ese debate parece instalarse también en Chile desde el propio Ministerio del Medio Ambiente.

La controversia ocurre además en un momento particularmente delicado para el país. Chile enfrenta una prolongada crisis hídrica, incendios forestales cada vez más intensos y fenómenos climáticos extremos que organismos científicos vinculan directamente al calentamiento global.

Paradójicamente, el propio sitio oficial del Ministerio del Medio Ambiente señala que el cambio climático es resultado de la acumulación de gases de efecto invernadero producto de emisiones históricas humanas.

Las declaraciones de Toledo dejaron así al gobierno enfrentando un nuevo frente de desgaste político, justo cuando intenta impulsar una agenda económica centrada en la desregulación, reducción de permisos y aceleración de inversiones.

Para la oposición y numerosos expertos, el problema ya no es solo comunicacional. La preocupación apunta a si el gobierno está comenzando a desmontar, también en el plano cultural y discursivo, los consensos científicos y ambientales construidos durante décadas en Chile.

Félix Montano



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