
“De una luz a otra”: movimientos del cuerpo a la danza
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Hace unos días se presentó esta obra que es una colaboración entre el coreógrafo Mathieu Guilhaumon y la dramaturga Millaray Lobos, en el hermoso Teatro Municipal de Las Condes que se ha consolidado en un espacio abierto a esta forma de expresión artística con inclusiones a su programa de importantes creaciones que podemos considerar como parte del repertorio de nuestra danza nacional contemporánea.
La puesta en escena deja ver la importancia de volver a ejercicios performativos en los cuales se pueda observar que en esta disciplina es relevante la exhibición de la técnica en los bailarines, cada parte de la obra fue mostrando el despliegue técnico de los bailarines sin distraerse en actos metafóricos que los apartaran de la danza. Los cuerpos, siempre en movimientos que van dando visualización a los intérpretes que asumen escenas protagónicas sin dejar de lado el grupo que va siendo parte de la expresión coordinada de una compañía de danza.
La música va dando lugar a una sincronización de desplazamientos que va incluyendo cierto dramatismo con el recurso a las expresiones de los intérpretes, sin abandonar el cuerpo en movimiento que es fundamental en esta forma de expresión, y sin caer en el exceso de lo teatral, a veces innecesario, cuando se olvida lo central, que en esta expresión debe ser siempre la principal representación.
Sorpresiva la aparición del chinchinero que le aportó esa alegría que suele transmitir este artistas callejero en el espacio público. Un guiño que recupera la importancia estética de lo popular e incluso de lo nacional, esto a partir de ese homenaje a estos artistas callejeros que bailan en nuestras calles convocando a un público espontáneo interviniendo el cotidiano sin formalidades artísticas.
“De una luz a otra” me parece una puesta en escena en donde el cuerpo es el centro de gravedad y la sonoridad aparece más bien como una extensión del cuerpo que porta el movimiento como parte de esencial de su ser. Una obra en donde no se olvida que la danza es principalmente un movimiento del cuerpo, en donde incluso el argumento es un accesorio que acompaña a esta expresión. A veces el argumento aporta a la escena con su dramatismo, pero cuando éste convertido en concepto no se configura bien junto al movimiento tiende a caer en el riesgo de que nos distraigamos de esa convicción que permita asegurar la sentencia de que lo importante en la danza es el cuerpo y su movimiento.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra





