
Chile Mejor sin TLC cuestiona visita de enviado comercial de EE.UU. y advierte que aranceles revelan fragilidad del acuerdo bilateral
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La organización sostuvo que el arancel adicional de 12,5% aplicado por la administración de Donald Trump demuestra que el Tratado de Libre Comercio vigente desde 2004 no garantiza estabilidad para Chile. También vinculó las negociaciones con Washington con la disputa por recursos estratégicos, criticó la política económica del gobierno de José Antonio Kast y pidió retirar la reforma constitucional de seguridad.
La organización Chile Mejor sin TLC cuestionó este lunes la visita a Santiago de una delegación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que llega al país en momentos en que el gobierno chileno intenta conseguir la eliminación del arancel adicional de 12,5% aplicado por la administración de Donald Trump a exportaciones nacionales.
En una declaración pública difundida este 24 de agosto, la organización —que desde hace años mantiene una posición crítica frente a los tratados de libre comercio— sostuvo que la controversia arancelaria constituye una demostración de las limitaciones del acuerdo comercial entre Chile y Estados Unidos, vigente desde enero de 2004.
“El TLC no ha cumplido sus promesas y no nos protege de los aranceles”, afirma la declaración.
Según Chile Mejor sin TLC, una de las principales justificaciones utilizadas para promover el tratado fue precisamente la creación de reglas estables y previsibles para el intercambio entre ambos países. La decisión unilateral de Washington de imponer nuevos gravámenes, argumenta la organización, pondría en cuestión esa promesa.
La agrupación sostiene además que durante las más de dos décadas transcurridas desde la entrada en vigor del acuerdo no se produjo la diversificación productiva que sus promotores anunciaron y que, por el contrario, se consolidó una estructura exportadora dependiente de materias primas y recursos naturales.
Trabajo forzoso y disputa geopolítica
Otro de los puntos abordados por la declaración es la justificación estadounidense para la aplicación del arancel adicional, vinculada a lo que Washington ha descrito como esfuerzos insuficientes de Chile para combatir el trabajo forzoso.
Chile Mejor sin TLC reconoce que existen problemas de precarización laboral y situaciones que requieren una respuesta del Estado, pero considera que esa explicación no permite comprender por sí sola la decisión estadounidense.
A juicio de la organización, detrás de la presión comercial existe una disputa geopolítica más amplia por el acceso y control de recursos estratégicos latinoamericanos, en un escenario marcado por la competencia entre Estados Unidos y China.
La agrupación destaca en este contexto que la visita de la delegación estadounidense coincide con la gira asiática del canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, quien acaba de concluir una estadía de cinco días en China, principal socio comercial de Chile.
La coincidencia, según la declaración, muestra la posición particularmente compleja en la que se encuentra el país: mantiene una estrecha relación económica con China mientras enfrenta las nuevas exigencias comerciales y estratégicas de Washington.
Para Chile Mejor sin TLC, esta situación demuestra que los acuerdos de libre comercio no necesariamente entregan al país las herramientas suficientes para enfrentar una disputa entre grandes potencias.
Críticas a la megarreforma del gobierno
La declaración amplía sus cuestionamientos hacia la política económica interna y apunta directamente a la denominada megarreforma impulsada por el gobierno de José Antonio Kast.
Chile Mejor sin TLC sostiene que las rebajas tributarias para las empresas, los mecanismos de invariabilidad tributaria y otras medidas contempladas por el Ejecutivo profundizan un modelo basado en la explotación intensiva de recursos naturales.
La organización vincula este debate con las condiciones laborales existentes en sectores como la salmonicultura y el agronegocio, donde denuncia precarización, inseguridad laboral y antecedentes de accidentes fatales.
Existe, sostiene, una contradicción entre negociar con Washington la eliminación de aranceles vinculados oficialmente a las deficiencias en materia de trabajo forzoso y, simultáneamente, promover políticas internas que, según su interpretación, debilitan las capacidades regulatorias del Estado y favorecen a grandes corporaciones.
Por ello, una de sus exigencias al Ejecutivo es reconocer y enfrentar las situaciones de explotación laboral que denuncia en la agricultura y la salmonicultura.
La reforma de seguridad entra en el debate
La declaración también vincula la política económica con la reforma constitucional de seguridad impulsada por La Moneda, particularmente con la propuesta de crear un nuevo “estado de excepción de seguridad pública”.
Chile Mejor sin TLC advierte que el mecanismo permitiría restringir derechos como las libertades de reunión, asociación y desplazamiento durante períodos que podrían extenderse hasta 240 días.
La organización interpreta esta iniciativa como parte de una concentración de atribuciones en el Ejecutivo y advierte sobre el riesgo de avanzar hacia una concepción militarizada de la seguridad pública.
Según su análisis, las reformas económicas y las modificaciones institucionales en materia de seguridad no serían procesos separados. La ampliación de las facultades excepcionales del Estado podría convertirse, sostiene, en un instrumento para contener futuras protestas derivadas del descontento provocado por las políticas económicas.
La organización llega a calificar esta orientación como un intento de retroceder hacia “estándares dictatoriales”, una caracterización que forma parte de su declaración y que sitúa el debate comercial dentro de una crítica política mucho más amplia al rumbo adoptado por el gobierno.
Una negociación que exige transparencia
Uno de los principales reclamos de Chile Mejor sin TLC apunta finalmente a las condiciones en que se desarrollarán las conversaciones con la delegación estadounidense.
La agrupación exige que el gobierno informe públicamente qué materias serán discutidas y qué compromisos podría asumir Chile a cambio de una eventual eliminación o reducción del arancel adicional.
Su preocupación no se limita a las concesiones comerciales. La declaración advierte que las conversaciones podrían extenderse hacia ámbitos estratégicos, militares y geopolíticos, en momentos en que Washington busca reforzar sus alianzas hemisféricas.
Por ello reclama que cualquier negociación sea conocida por la ciudadanía y cuestiona el secretismo que, a su juicio, ha caracterizado históricamente las negociaciones de tratados comerciales.
“No negociar a espaldas de la ciudadanía los intereses del país”, plantea entre sus demandas.
La organización pide además que el conflicto arancelario no sea utilizado como argumento para profundizar el modelo extractivista; que se adopten medidas efectivas frente a las denuncias laborales en sectores exportadores; que cese la persecución contra defensores ambientales, y que el Ejecutivo retire la reforma constitucional de seguridad.
Para Chile Mejor sin TLC, la llegada de la delegación estadounidense abre así un debate que va bastante más allá del arancel de 12,5%. Lo que está en discusión, sostiene, es el margen que conserva Chile para definir de manera autónoma su política comercial, económica y exterior en medio de una creciente competencia entre las grandes potencias.
“Los tratados de libre comercio no son instrumentos de desarrollo soberano, sino de sujeción colonial al capital transnacional”, afirma la declaración.
La organización concluye que más de dos décadas de libre comercio no entregaron la diversificación, bienestar y estabilidad prometidos y que el actual conflicto con Washington vuelve a colocar en discusión uno de los pilares de la estrategia económica seguida por Chile durante las últimas décadas.





