
Insolencia inaceptable
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Pasan los días, pero hasta ahora falta la categórica respuesta que merecen las palabras de un mandatario extranjero que estuvo por algunas horas en Santiago, solo para insultar, agraviar y amedrentar a la Izquierda chilena, con absoluto desconocimiento de la realidad nacional.
Lo ocurrido a comienzos de septiembre no puede quedar allí: a nadie le gusta que un extraño insolente de criterio medieval venga a su casa para ofender y denostar, más aún si este sujeto tiene serios problemas en su propio país de los cuales prefiere desentenderse, lo que ha acontecido en esta ocasión.
El presidente de Argentina embistió a ojos cerrados contra quien fuera el único gobernante socialista que ha habido en la historia de Chile hasta ahora, Salvador Allende, contra la Izquierda y sus dirigentes sin ningún respeto por el pueblo, y hasta contra el estallido social, la más multitudinaria expresión popular que tuvo lugar en el país a fines de 2019.
Su desafortunada intervención se llevó a cabo en el “Encuentro Regional del Foro de Madrid en Chile”, efectuado en el centro de eventos San Carlos de Apoquindo. Este foro reúne a referentes de la ultraderecha internacional con foco especial en el rol del imperio yanqui en Iberoamérica.
Se trata de una plataforma liderada por la derecha radical que intenta ampliar su espacio político. Está en su derecho, pero no lo está en cuanto a querer difamar y enlodar a figuras políticas de estatura internacional como el caso de Pedro Sánchez, en España, de quien Milei dijo que “está más sucio que una papa” …
Este foro es impulsado por la fundación española de extrema derecha Disenso, buscando profundizar su acercamiento en sus redes internacionales tanto a la región como al mundo. Pero difícilmente llegará a cumplir sus objetivos si hay individuos que pasan de un país a otro para arrojar sus incontrolables odiosidades.
Incansable seguidor del Tío Sam, o en este caso del Tío Trump, el citado Milei es de los que cree que todos aquellos que no estén dispuestos a seguir sus determinaciones imperiales deben ser acallados o silenciados, o simplemente no deben existir. No asume la democracia, ni la igualdad, menos la soberanía de los pueblos, y se limita a arremeter con furor como ha sucedido en Santiago.
En su discurso, Milei pretendió reivindicar el golpe de Estado del 73 a través de una severa crítica a Salvador Allende, desconociendo su trayectoria en favor del pueblo y la clase trabajadora. Su desconocimiento parte del momento en que tildó a Allende de comunista. Ello no habría sido ninguna ofensa, pero está el hecho de que Allende fue uno de los fundadores del Partido Socialista, el 19 de abril de 1933. El gobernante derrocado fue socialista de tomo y lomo toda su vida.
A los dirigentes de la Izquierda chilena Milei los trató de “zurdos mugrosos”. Otra inaceptable intromisión en la política interna de otro país, y una nueva agresión para quienes representan al pueblo, los pobres y los trabajadores. Todos ellos han sido víctimas del autor de un discurso repulsivo.
La referencia al estallido social, una masiva manifestación popular en demanda de una nueva Constitución y un nuevo modelo económico, completó el odioso discurso que escucharon los participantes en el foro de Madrid. Nada de ello será trascendente, pero hay de por medio expresiones inadecuadas y una agresividad que no se justifica.
Rápidamente La Moneda tomó distancia de este desgraciado episodio. Ante una consulta periodística el ministro del Interior afirmó que “este gobierno no es comentarista de lo que digan los demás”, cerrando la puerta a nuevas consultas. Lo propio hizo Kast en una entrevista radial posterior.
La Izquierda no puede permanecer impávida a esta inesperada provocación. Cuanto antes debe responder con dignidad a estas afrentas gratuitas de un extranjero reaccionario que no conoce la democracia, que se quedó atrás, que se cree con licencia para injuriar y que semeja a un personaje conservador del siglo antepasado.
Hugo Alcayaga Brisso
Valparaíso
