
Policía Federal de Brasil investiga posible interferencia de Estados Unidos en las elecciones
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La investigación fue solicitada por la Advocacia-Geral da União después de conocerse que el Departamento de Estado estadounidense proyectó destinar un millón de dólares a un programa contra el supuesto “lawfare y censura” en Brasil. La Policía Federal mantiene una investigación preliminar, mientras el Tribunal Superior Electoral asegura que durante la primera vuelta no detectó hechos que puedan ser caracterizados como interferencia extranjera. La controversia adquirió este lunes una dimensión regional después de que la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum advirtiera sobre intentos de sectores de la derecha internacional de influir en la política de su país.
La Policía Federal de Brasil abrió una investigación preliminar para determinar si existió financiamiento externo destinado a intervenir en el proceso político y electoral brasileño, después de que se conociera un programa del gobierno de Estados Unidos dirigido a organizaciones críticas del Supremo Tribunal Federal (STF).
El director general de la Policía Federal, Andrei Rodrigues, confirmó el domingo que la Dirección de Inteligencia de la institución está examinando los antecedentes remitidos por la Advocacia-Geral da União (AGU).
Rodrigues precisó que se trata todavía de un procedimiento previo y que no se ha abierto formalmente un inquérito policial. En esta etapa, la Policía Federal analiza la información disponible para determinar si existen antecedentes suficientes para avanzar hacia una investigación formal.
La actuación policial tiene su origen en una presentación realizada la semana pasada por la AGU, organismo que solicitó tanto a la Policía Federal como a la Procuraduría General de la República investigar un posible financiamiento estadounidense destinado a intervenir en asuntos internos brasileños y desarrollar acciones contra el Supremo Tribunal Federal.
Un millón de dólares para un programa sobre Brasil
El antecedente que desencadenó la controversia fue publicado el 30 de septiembre por el periódico británico The Guardian.
Según documentos examinados por ese medio, la administración de Donald Trump buscó redirigir más de 175 millones de dólares del principal fondo de derechos humanos del Departamento de Estado hacia distintos programas internacionales, algunos de ellos relacionados con organizaciones conservadoras y anticomunistas.
Entre esos proyectos aparece una partida de un millón de dólares denominada “Countering Lawfare and Censorship in Brazil” —“Combate al lawfare y la censura en Brasil”—, destinada a financiar organizaciones de la sociedad civil que se opongan a lo que el programa describe como excesos judiciales y censura ejercidos por el Supremo Tribunal Federal brasileño.
La revelación tiene particular sensibilidad política en Brasil debido al prolongado enfrentamiento entre sectores bolsonaristas y el STF.
La administración Trump ya había sancionado al ministro del Supremo Alexandre de Moraes, una decisión adoptada después de gestiones realizadas en Washington por Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. The Guardian incluyó ese antecedente al informar sobre el nuevo programa estadounidense.
La existencia del financiamiento, sin embargo, no demuestra por sí misma que esos recursos hayan sido destinados a la campaña de Flávio Bolsonaro ni que hayan influido en el resultado de las elecciones del domingo. Precisamente el destino de los fondos y sus posibles receptores forman parte de los antecedentes que las autoridades brasileñas buscan esclarecer.
La inteligencia brasileña ya había alertado sobre interferencias
Las sospechas sobre posibles actuaciones extranjeras no surgieron únicamente a partir de la información sobre el programa estadounidense.
Reuters reveló el 30 de septiembre que funcionarios de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) habían informado a delegaciones de Francia y Alemania sobre presuntas acciones de interferencia de Estados Unidos y Rusia antes de las elecciones.
Según documentos y fuentes consultados por la agencia internacional, las reuniones se realizaron durante septiembre en Brasilia. Los funcionarios brasileños expusieron allí sus preocupaciones sobre posibles operaciones externas relacionadas con el proceso electoral. Reuters señaló también un incremento de ciberataques y campañas de phishing durante el período electoral.
La controversia adquirió mayor relevancia porque el propio Donald Trump declaró pocos días antes de las elecciones que estaba siguiendo el proceso brasileño “muy de cerca”, aunque en esa oportunidad no expresó formalmente su apoyo a ninguno de los candidatos.
El Tribunal Electoral descarta interferencias en la votación
Las denuncias y las investigaciones abiertas contrastan, sin embargo, con la evaluación realizada por el Tribunal Superior Electoral (TSE) sobre el desarrollo concreto de la primera vuelta.
Su presidente, Kassio Nunes Marques, afirmó el domingo que no se detectó durante la jornada electoral ningún episodio que pudiera caracterizarse como interferencia extranjera.
El magistrado sostuvo que la votación se desarrolló con normalidad y que las autoridades electorales no disponían de indicios concretos de una amenaza internacional contra el proceso.
La distinción es relevante: mientras la Policía Federal investiga posibles mecanismos de financiamiento e influencia política anteriores o paralelos a las elecciones, el TSE sostiene que no encontró interferencias externas que afectaran el funcionamiento de la votación del domingo.
Sheinbaum lleva la controversia a México
El debate brasileño adquirió este lunes una dimensión latinoamericana después de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fuera consultada sobre las elecciones de Brasil y las denuncias de posible interferencia extranjera.
Sheinbaum evitó pronunciarse sobre el resultado político brasileño y señaló que esperará a la segunda vuelta del 25 de octubre antes de realizar una evaluación.
“Hay que esperar la segunda vuelta, una vez que termine todo el proceso podemos dar una opinión”, señaló durante su conferencia matutina.
Pero al ser consultada sobre eventuales intentos de intervención externa en México, la mandataria fue más explícita.
“La derecha internacional sí quiere intervenir”, afirmó, y sostuvo que dentro de Estados Unidos y de la propia administración estadounidense existen sectores interesados en impulsar un cambio político en México. Sheinbaum no atribuyó directamente esa intención al presidente Donald Trump.
Sus declaraciones se producen un día después de la primera vuelta brasileña, en la que Flávio Bolsonaro terminó en primer lugar con 47,03% de los votos y Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo 45,16%, según los resultados divulgados por el Tribunal Superior Electoral. Ambos disputarán la Presidencia el próximo 25 de octubre.
Una investigación todavía abierta
Hasta ahora, los antecedentes conocidos permiten establecer que existe un programa estadounidense de un millón de dólares relacionado con organizaciones críticas del Supremo brasileño; que la AGU solicitó investigar sus posibles consecuencias políticas; que la Policía Federal abrió un procedimiento preliminar; y que anteriormente la inteligencia brasileña había expresado a autoridades europeas preocupación por posibles operaciones de influencia extranjera.
Pero no existe hasta ahora una conclusión de la Policía Federal que demuestre que esos recursos hayan financiado directamente una campaña electoral ni que hayan alterado el resultado de la primera vuelta.
El propio Tribunal Superior Electoral sostiene que la votación del domingo se desarrolló sin interferencias externas detectables.
La investigación deberá determinar ahora quiénes serían los eventuales beneficiarios de los fondos estadounidenses en Brasil, qué actividades estaban destinadas a financiar y si existieron vínculos con organizaciones o actores participantes del proceso político brasileño.
La cuestión adquiere especial relevancia cuando Brasil entra en las tres semanas decisivas que separan la primera vuelta del balotaje entre Lula y Flávio Bolsonaro.
