
Como tapadera: AFP y Rabat-Silva
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Vemos un despliegue sospechoso escenificado en el caso Rabat. Sospechoso por lo demorado y por la inoperancia de un gobierno que deambula en las tinieblas.
No es que restemos gravedad a lo obrado en el ministerio de justicia. Es indudablemente muy grave, pues es echar a andar la justicia en marcha atrás.
Es sospechosa la indolencia del Presidente; también es sospechosa la inmolación del subsecretario Silva. Pareciera que se extiende un escándalo para que levante mucha polvareda. De esa forma se va desplazando la atención de otro problema mayor. Pareciera que los fusibles se van quemando de a poco. Incluso puede ser necesaria la escandalera de una acusación constitucional al ministro Rabat. Acusación que difícilmente supere la barrera del Senado, Pero que dará tiempo para quemar más adelante ese fusible mayor, ya sin consecuencias y con la tarea cumplida de haber enmascarado la confrontación con los poderes que mandan desde la sombra.
Lo que hace sospechar es que con este caso, se viene tapando, borrando de los medios, ese otro caso que es no sólo más grave, sino radicalmente escandaloso y lesivo a los intereses de miles y miles de chilenos, a quienes se les ha obligado a poner su confianza en un sistema TAHUR, sistema que en su fórmula de resguardo manda a no arriesgar. Pero arriesgaron a pesar de los señalamientos y advertencias de la institucionalidad del Estado, incluso las que tienen por obligación supervisar a las AFP y sus inversiones.
Sabemos que las AFP son administradoras empresariales norteamericanas, que, por demás, cruzan intereses con los capitalistas nacionales.
¿ Y qué ven estos empresarios?
Ven que el sistema chileno es rabiosamente EMPRESOCÉNTRICO, es decir que ante un conflicto o pugna o divergencia de criterio entre el empresario y el ciudadano o incluso el mismo Estado, las sentencias se inclinan a favor del sector empresas.
Para eso está el respaldo de una legislación leonina que se escritura en los tratados internacionales, de los cuales muchos gobiernos han tenido que pagar a empresas, incluso dolosas, grandes sumas, por el simple hecho de haber firmado una entrega injustificada se soberanía, que es esencial para un manejo viable de un desarrollo de políticas autonómicas.
Uno de los casos escandalosos es el pago por parte de Codelco a una empresa extranjera, contratista, demandada por incumplimiento de sus contratos, en que se destapó como un caso de corrupción a nivel de la Corte Suprema de Justicia chilena, caso conocido como el de “La muñeca Bielorrusa”.
Tenemos también el caso de las ISAPRES, que hicieron sobrecobros a sus afiliados por 1.400 millones de dólares. ¿Y qué hizo el Parlamento chileno?
Contradiciendo una sentencia de la Corte Suprema, que les obligaba devolver esos dineros en un plazo bien acotado, simplemente sacan una resolución que autoriza pagar en plazos muy largos y en montos sensiblemente menores al que indicaba la sentencia judicial. Pero, además, pagaderos con un alza de las cotizaciones. Es decir, las mismas víctimas terminarán pagando el sobre cobro amañado por las ISAPRES, que, como sabemos, también son empresas extranjeras, principalmente estadounidenses.
Con estos antecedentes a la mano, los ejecutivos de las AFP se sienten con licencia para actuar especulativamente con los fondos de los trabajadores chilenos. Saben que en este país el hilo se corta por lo más delgado y la parte más delgada del sistema que nos rige, es el del derecho del pueblo; en cambio la parte más robusta, ocupa poltronas acolchadas en la testera del Estado.
Ya se las están arreglando para tapar ese escándalo que es peligroso, porque es estructural. Lo de Rabat es feo, pero es circunstancial, Con una nueva normativa se corrige para que no se repita, aunque los pañales ya se ensuciaron
Pero con el tema de las pensiones, hay un blindaje oficial que impide arriesgar cualquier intervención. Ni del Congreso ni de los organismos fiscalizadores, carentes de dientes y de coraje frente a unos monstruos coludidos, que puede- como cuervos- comernos los ojos y enceguecer al público ante sus conductas pasotistas y prepotentes, ante una sociedad cobarde, impotente, eunuca y travestista.
El periodismo vive entretenido en la coyuntura, ayudando a la distracción, a envolver la perdiz a un público embelesado en lo insustancial, en seguir el dedo que señala el objetivo falso y que oculta el de verdad.
El problema de las AFP no debe difuminarse, esfumarse ni perder relevancia. Debe reinstalarse como el gran problema a resolver, ya que el “ Con mi plata no” resultó todo lo contrario: “ Con mi plata sí”.
HACIA UNA SOLUCION CREATIVA.
Los países desarrollados que también manejan grandes fondos de Pensiones, vienen realizando y privilegiando el invertir en áreas no especulativas, sino en empresas de desarrollo real en la economía.
Así, podemos constatar que en Chile, esos fondos de Pensiones extranjeras, son los que vienen invirtiendo en el desarrollo de autopistas, puertos, aeropuertos, electricidad, sanitarias, salud, etc.
Chile se ha negado a sí mismo la posibilidad de usar esos enormes recursos de los ahorros de los trabajadores para invertir en desarrollos productivos nacionales.
Tenemos déficit en áreas de infraestructura, vivienda, regadío, industria minera, tecno industria, nuevas tecnologías, capacitación laboral, etc.
Todo esto puede ser abordado con fondos nacionales a los que se asegura una rentabilidad base y una participación de excedentes (como ocurre con las concesionarias externas en carreteras). La diferencia está en que esas utilidades redundarían en mejores pensiones, más puestos de trabajo y mejores remuneraciones para nuestros trabajadores.
Pero en Chile eso se prohíbe. Solo medra el forastero. El de acá queda fuera del banquete. El Estado es un simple ujier o anfitrión que protocoliza los discursos de acogida.
Entonces se debe evitar el escándalo que afecte la buena digestión del forastero. Los tipos tienen un sistema nervioso muy excitable. Hay que cuidarlos de los escandalosos zurdos, que solo quiere quedarse con “nuestra plata”.
Hugo Latorre Fuenzalida.
