Uno de los mitos más notables y persistentes acerca de nuestra historia es que la Constitución de 1925 tuvo un origen y un contenido impecablemente democráticos. Nada más lejano de la realidad
Esperemos, pues, que en el Congreso chileno prime finalmente el respeto irrestricto de la vida humana; conjuntamente, con el respeto también irrestricto de la muy noble profesión médica y del conjunto de los profesionales de la salud, cuyo noble compromiso ha sido siempre contribuir a la salud y al alivio del sufrimiento de todas las personas, y nunca a su muerte.
Y en la conducta fuertemente autoritaria del gobierno de Alessandri resaltó la expulsión de profesor de la Universidad de Chile, de Carlos Vicuña Fuentes, por el sólo hecho de plantear su opinión sobre la mejor forma de resolver el conflicto que persistía con Perú sobre la posesión de Tacna y Arica, en un evento organizado por la Federación de Estudiantes de Chile (FECH).
Otra clara demostración represiva de los comienzos del gobierno de Alessandri se produjo con ocasión de las peticiones en ese sentido de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), ante la efervescencia de organizaciones campesinas creadas por la Federación Obrera de Chile (FOCH) que originaron inéditos pliegos de peticiones y huelgas en un mundo rural
¡Hace décadas que las “barras bravas” se han virtualmente apoderado de los estadios de fútbol en nuestro país; imponiendo un virtual reino de terror cuando se realizan partidos de “alta convocatoria”! Y esto ante la complicidad o tolerancia de los dirigentes de los clubes y de la ANFP
La presidencia de Alessandri (1920-1925), más allá de sus discursos y de sus propósitos de establecer una legislación social, continuó aplicando una política represiva al movimiento obrero desde sus inicios. Así, en el contexto de una grave crisis de desempleo en el norte por la crisis del salitre y de la inhumana actitud de las compañías salitreras de expulsar a los
En el contexto de la creciente polarización social descrita en los artículos anteriores, la candidatura presidencial de la Alianza Liberal de Alessandri desarrolló una extrema demagogia, inspirándose –como vimos- en la teoría de la “seducción electoral de las masas” desarrollada por el ultraderechista francés, Gustave Le Bon.
El progresivo debilitamiento del sistema parlamentarista oligárquico, dado su parálisis y estancamiento económico, frente a una emergente clase media que lo cuestionaba, se acentuó especialmente con las elecciones parlamentarias de 1918, que le dieron un resonante triunfo a la Alianza Liberal, combinación de los partidos Radical, Demócrata y de los liberales de izquierda
La insatisfacción con la república parlamentarista oligárquica y el temor al emergente proletariado minero y urbano se extendió también a la oficialidad del poderoso ejército chileno. Los conflictos no resueltos con nuestros tres países vecinos llevaron al Estado chileno a fortalecerlo crecientemente luego del fin de la guerra del Pacífico.
Uno de los mitos más notables y persistentes acerca de nuestra historia es que la Constitución de 1925 tuvo un origen y un contenido impecablemente democráticos. Nada más lejano de la realidad. Es cierto que ella fue fruto de un genuino movimiento de una clase media emergente y de algunos sectores oligárquicos por ampliar los estrechos marcos de una república parlamentarista