Lo claro es que a la suma de demandas pendientes ahora los pueblos agregan otra enormidad cantidad de desafíos y nuevos propósitos, para los cuales las ideologías y partidos políticos del pasado no tienen respuesta ni convocatoria popular.
Un abogado que se ufanaba siempre del poder que tenía en gobiernos de distinta orientación ideológica, los que recurrían a sus asesorías profesionales, a sabiendas que manejaba jueces esbirros dispuestos a favorecer a los clientes que este representaba ante los Tribunales. Contando por supuesto, con políticos y mandos medios del Estado rendidos al cohecho.
¿No sería mejor que los movimientos populares y partidos de izquierda atenuaran tanto interés en aquellas elecciones que no conducen a nada o a más de lo mismo, poniendo sus acciones realmente en una justa rebelión que alce de nuevo las banderas de la educación democrática, la distribución del ingreso democrático, la justicia democrática, la salud universal, la economía y
La derecha logró en dos oportunidades ganar el Gobierno con su extinto candidato Sebastián Piñera. Se podría pensar que en estas dos administraciones las ideas neoliberales se consolidaron en la economía y la orientación del estado chileno. Sin embargo, en la victoria de sus ideas también contribuyeron los gobiernos de centro izquierda de la Concertación y de la Nueva Mayoría.
Las encuestas hasta aquí nos dicen que la candidata Claudia Sheinbaum Pardo, de MORENA, el partido de Andrés Manuel López Obrador, resultará electa con una sólida ventaja sobre sus dos contendores.
“Yo jamás festiné ni me hizo ningún sentido esta imagen burda del perro aquel”, dice Boric, y agrega: “me parece ofensiva, denigrante y no es la manera que yo entiendo cómo se tiene que hacer la política…”
Ya nada que no sea la lucha contra la delincuencia aparece pertinente. Se postergan las reformas políticas, se califica de improperio la idea de elevar los impuestos a los que más ganan, se esconden debajo de las alfombras de la impunidad las corrupciones
Los partidos políticos han demostrado ser completamente erráticos tanto en sus ideologías y acciones, por lo que el mapa electoral está poblado de expresiones de muy poca o nada raigambre popular.
Críticas y escozor han causado las palabras de un líder comunista en cuanto a que el Gobierno debiera apoyarse en la presión social para materializar su programa. La derecha lo ha acusado de querer provocar un nuevo estallido social y la acción de aquellos grupos violentistas que tanta conmoción crearon en la protesta del 2019.
Poco o nada tienen que ver los ciudadanos con la llamada ingeniería electoral, es decir ese obsesivo empeño por construir pactos y alianzas que les aseguren a las distintas colectividades tener representantes en el Ejecutivo, el Parlamento, los gobiernos regionales y comunales.