
Alemania tiene, desde ese domingo, un dato incómodo para quienes ya habían decretado el fin de la izquierda como fuerza de gobierno. Berlín demuestra que se puede crecer sin imitar a la ultraderecha y que un bloque de izquierda unido —Linke, Verdes, y los restos de una socialdemocracia en retirada— sigue siendo, hoy, el único dique real frente al avance de la AfD. Esa es









