
En su segundo mandato, Donald Trump ha profundizado la polarización y desatado una ola de protestas sin precedentes. La marcha “No Kings” y la militarización de Los Ángeles reflejan el creciente rechazo ciudadano a un gobierno que opera cada vez más como un régimen autoritario. La indignación, antes esporádica, ahora se transforma en resistencia sostenida.














