«Quien cava una fosa para otros, cae en ella», dice un proverbio alemán. Los belicistas europeos de la política y el periodismo, que llevan casi cuatro años cavando una fosa para ucranianos y rusos, ahora caen ellos mismos en ella.
Ucrania está al borde de la quiebra. Aunque el país no es miembro de la UE, la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, quiere salvarlo con la ayuda de los activos del Banco Central Ruso bloqueados en Bélgica, y para ello recurre a varios trucos.
La publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos 2025, firmada por Donald Trump y difundida oficialmente por la Casa Blanca, confirma algo más profundo que un giro diplomático: es la consagración doctrinaria de un proyecto político que pretende reordenar el mapa geopolítico del siglo XXI bajo la matriz MAGA.
Europa lleva meses alarmada por los avistamientos de drones en aeropuertos, puertos e instalaciones militares. Esto ha provocado inquietud, cierres temporales y especulaciones sobre la implicación de Rusia. Sin embargo, un análisis de más de sesenta incidentes realizado por el diario holandés Trouw y la revista Dronewatch ofrece una imagen diferente. En la mayoría de los
La Unión Europea discute una revisión de la Directiva de Facilitación del tráfico de migrantes que, según expertos de Naciones Unidas, amenaza con criminalizar la asistencia humanitaria. El punto neurálgico es la ausencia de una cláusula obligatoria de exención humanitaria: sin ella, quienes salvan vidas en las fronteras podrían ser perseguidos como delincuentes.
Del 1 al 5 de diciembre de 2025, en el Palacio de las Naciones de Ginebra, se celebra la Vigésimo Segunda Reunión de los Estados Parte de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal.
La disyuntiva de Occidente hoy es terminar de sacrificar a Ucrania y conceder una victoria diplomática histórica a Rusia o exponerse a que esta última imponga lo mismo por medios militares, con resultados aún peores para los primeros.