Latinoamérica no tiene otra alternativa que no sea defender a todo trance su soberanía, cada país de modo individual pero al mismo tiempo avanzando aceleradamente en la integración regional en todos los planos
Faltan pocos días para una elección trascendental. Parece estar todo dicho, pero en la realidad actual impregnada por la tecnología y el carácter líquido y volátil de sus determinaciones, pueden estar por decidirse cuestiones básicas que moverán la aguja de la gran final en una u otra dirección.
En medio de la discusión sobre la crisis de natalidad en Chile —un tema que ha estado notablemente ausente en los debates presidenciales, centrados principalmente en delincuencia, migración y empleo—, considero que debería ocupar un lugar central en la agenda del próximo presidente o presidenta que se elija el 14 de diciembre de 2025.
La crueldad comienza a ser validada por ciertos liderazgos políticos y es bien recibida por sectores de la ciudadanía que encuentran en ella una forma de orden emocional. Lo que antes habría sido inaceptable hoy se celebra, se comparte, se viraliza. La crueldad se ha convertido en una herramienta política.
En las imperfectas democracias del mundo existen diversas formas para la administración de la justicia y el nombramiento de magistrados y jueces. Hay regímenes en que la judicatura depende de los otros poderes del estado, así como otros en que sus integrantes son elegidos por los ciudadanos.
Porque nuestra tierra puede caer víctima nuevamente del clasismo, el racismo, la intolerancia y, sobre todo, la incompetencia a vista y paciencia de la inmensa mayoría de chilenos y chilenas.
La idea de que se entronice en el poder político la ultraderecha más abyecta de cuantas es posible, es el temor de gentes incluso cercanas a la candidata Jara. Resulta de un candor suicida escuchar a voceros de la candidata decir que quedan diez días para remontar los pronósticos. Y de una ingenuidad exuberante la decisión de ponerse rudos frente a la ultraderecha en
La utilización de la xenofobia y el racismo en la campaña electoral, es un atentado grave a la conciencia moral del país, del cual son cómplices todos quienes apoyan y secundan tales propósitos y acciones.
La tierra latinoamericana está amenazada por una nueva invasión del predador más grande de su indómito suelo, forjado por Bolívar, San Martín, Artigas, Sucre, Morelos, Hidalgo y centenares de patriotas que sembraron la epifanía de nuestra Patria Grande.
Está claro que, con los crecientes adelantos tecnológicos, actualmente es más fácil detectar fraudes y violaciones a las leyes, lo que se demuestra con las tremendas consecuencias penales y administrativas de la subrepticia grabación que hizo con su aparatito mágico la abogada Villalobos.