
La no injerencia en los asuntos internos de los otros estados debe ser uno de los principios internacionales más violados y completamente inútiles. Las guerras que hoy estremecen al mundo se explican en la sostenida injerencia extranjera en los países invadidos y bombardeados que todos los días suman centenares de muertos y heridos, especialmente entre las poblaciones civiles.














