
Se produjo finalmente la derrota de Viktor Orbán, el ultraderechista que desmontó las libertades y la separación de poderes y estableció un régimen de discriminaciones y de corrupción económica en Hungría, apoyado por Trump y por Putin (y por Milei y Kast, aunque eso no le haya importado mucho a nadie), es decir las diferentes ramas de la corriente de regresión autoritaria














