Podría entenderse y dejar constancia que el alejarse de todo lo sucedido en octubre es una especie de nuevo negacionismo político, que se convierte en una pesada carga que entorpece la forma de administrar el gobierno.
Patricio Herman nos recuerda en este artículo el descaro de los poderosos para violar la ley, corromper funcionar. Saben que pueden actuar en impunidad.
No estamos en momentos para proponer una nacionalización de las empresas privadas productoras de cobre. La política mundial está muy revuelta y la reacción del imperio puede ser impredecible.
Chile es otro, a partir del golpe militar de 1973, aunque siempre subyugado y saqueado por una oligarquía ladrona. Voraz en su esencia. Jamás se ha mantenido lejos del poder y en calidad de depredadora, sabe dónde dar zarpazos.
“Si una persona pertenece a un partido político, debiera tener un mínimo de consideración de lo que su partido decide”, señaló Rodrigo Galilea, presidente de Renovación Nacional, refiriéndose a Carlos Larraín, ex presidente de RN quien no apoyará a la candidata de su partido. Esta afirmación me parece también válida y aplicable al ex Presidente Freí, militante de la DC.
Matthei, atrapada entre un centro que ya no confía en ella y una derecha radical que la considera tibia, juega la política del gesto: una carta pública, una disculpa, un intento de recomponer puentes. Pero en tiempos de polarización, los gestos no salvan candidaturas hundidas.
La lucha feminista en Chile ha conquistado derechos cruciales para las mujeres. Existen leyes que protegen la maternidad de las trabajadoras, contamos con normas que consagran la igualdad salarial y resguardan la seguridad laboral. Gracias a años de activismo, también se han promulgado leyes que abordan la violencia intrafamiliar y de género, reconociendo incluso figuras