
Las exportaciones silvoagropecuarias son parte esencial del desarrollo económico y rural de Chile. Más allá de las cifras, cada kilo de fruta, cada corte de carne y cada tablón de madera lleva consigo el esfuerzo de miles de productores, muchos de ellos de la agricultura familiar campesina, y de un aparato institucional decidido a abrir, mantener y diversificar mercados














