
En la actualidad podemos señalar a los nuevos impíos como aquellos operadores anticulturales que instalan prácticas en contra de lo esencial de la convivencia humana, provocando o haciendo perdurar en el ser/social, dolores inconmensurables. No es fácil dejar de lamentar que Chile haya ofrecido a este joven siglo XXI una nueva generación de ellos.














