
Efectivamente fue una “apropiación indebida”, le metieron la mano al bolsillo a sus clientes y pese a haber dos pronunciamientos, ellas decidieron no pagar y levantando el pretexto de una posible quiebra iniciaron su propia campaña para que las salvarán. Lo más grave es que nadie levantó la voz y la Superintendencia de Salud fue la principal responsable, porque era el














