
Sin acceso a una educación, “digna y gratuita” como tanto gritaron, con trabajos precarios de sobrevivencia, sin posibilidades de una vivienda decente, con hipotecas imposibles de asumir, las proyecciones de vida han tomado nuevos derroteros. En los mercados ilegales son muchos los que caben, a diferencia del mercado controlado por los grupos de poder.














