El ataque militar de la flotilla estadounidense y el secuestro del presidente Nicolás Maduro es un hecho gravísimo, pero en medio de tantas incertidumbres, en Venezuela la vida sigue y el Tribunal Superior de Justicia venezolano consagró como presidenta a Delcy Rodríguez, La Fuerza Armada Nacional Bolivariana llamó a la población a retomar la normalidad y la estabilidad

El Plan A de EEUU sería entonces uno de entrometerse lo menos posible en la gestión corriente del Gobierno venezolano dando la apariencia de normalidad, narrativa necesaria para demostrar que no hay intervención ni mucho menos ocupación. Algo así como pasa en varios países latinoamericanos. Hagan ustedes lo que les plazca en sus gobiernos, mientras nos dejen tranquilos

Delcy Rodríguez queda, así, en el centro de una ecuación incómoda: debe ser a la vez garante de continuidad y administradora de una posible transición, jefa de gobierno interina y símbolo de que el secuestro no “cambió” al presidente. En esa tensión —entre supervivencia del régimen y reconfiguración inevitable— se jugará el futuro inmediato de Venezuela.

Rodríguez sostuvo que la agresión estadounidense viola flagrantemente los artículos 1 y 2 de la Carta de las Naciones Unidas, pese a que —recordó— el presidente Maduro había ratificado días atrás su disposición al diálogo y a mantener canales diplomáticos, políticos e institucionales basados en el respeto y la legalidad internacional.

El comandante en jefe, Donald Trump, ordenó el operativo militar para secuestrar a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores bajo pretexto de acción antinarcóticos y declaró que Estados Unidos gobernara al país sudamericano hasta lograr una “transición apropiada”, que las empresas petroleras estadunidenses se encargarán del manejo del petróleo de Venezuela, y que esto es

El presidente de Donald Trump afirmó este sábado, a través de una publicación en su red Truth Social, que Estados Unidos ejecutó con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y que el presidente Nicolás Maduro fue capturado junto a su esposa y “sacado” del país.

La Corte Suprema de Chile dio esta semana un giro histórico en las causas por crímenes de la dictadura cívico-militar, al dejar sin efecto la aplicación de la llamada “media prescripción”, un mecanismo jurídico que durante años permitió rebajar sustancialmente las penas a condenados por violaciones graves a los derechos humanos cometidas durante el régimen de Augusto Pinochet.

Ayer, después de juramentar en las escalinatas de la alcaldía, Mamdani declaró: “Hoy empieza una nueva era” y agradeció a las decenas de miles de voluntarios, al movimiento laboral, a los artistas, a los políticos y los demás que lograron este triunfo

¿Serán otros países latinoamericanos capaces de romper con la dependencia? ¿O al menos tener la voluntad y el propósito de hacerlo tomando medidas concretas para ello?

Esta ofensiva no solo proviene de la derecha dura. Sectores del llamado socialismo democrático han reaccionado con incomodidad, marcando distancia del Partido Comunista y sugiriendo que sus planteamientos “dificultan la unidad”. En lugar de cuestionar la operación mediática, optan por administrar el miedo, asumiendo el marco impuesto y buscando demostrar moderación ante el





