Más que un “equipo de gobierno”, lo que emerge es un núcleo de poder orientado a consolidar un nuevo ciclo conservador en Chile, con profundas implicancias para la democracia, los derechos sociales y la relación entre Estado y ciudadanía.
Y mientras se tolera la impunidad de unos, se exige decencia y responsabilidad a otros, el discurso público se degrada, y la polarización no solo se intensifica, sino que se vuelve una herramienta perversa, útil para quienes quieren transformarla en legitimación política.
Lo que viene no será solo una disputa entre partidos, sino una lucha por definir qué tipo de democracia tendrá Chile en el nuevo ciclo: una democracia administrada desde arriba o una donde la sociedad organizada siga siendo un actor legítimo. En esa disputa, la figura del “enemigo interno” no es un exceso retórico, sino una señal de advertencia.
La pregunta que queda abierta no es qué hará Kast, sino qué hará la sociedad chilena frente a esta nueva normalidad. Porque si el sistema ya hizo su parte, la historia reciente demuestra que los conflictos no desaparecen: se acumulan. Y cuando no encuentran cauce político, reaparecen de formas inesperadas.
No se trata de administrar la derrota ni de esperar un nuevo ciclo electoral favorable. El X Pleno del Comité Central propone asumir que el escenario ha cambiado estructuralmente y que la tarea central del período es reconstruir lo colectivo desde abajo, disputar el sentido común y volver a hacer de la organización social una experiencia cotidiana y tangible para las mayorías.
A pocos meses de asumir la Presidencia, José Antonio Kast enfrenta su primera gran controversia programática: el anuncio de un recorte fiscal de US$6.000 millones en solo 18 meses, impulsado por su equipo económico como parte de un paquete de rebajas tributarias y “ordenamiento” del gasto público.
El viaje del presidente electo, José Antonio Kast, a Ecuador para reunirse con su par Daniel Noboa no fue un gesto protocolar ni una visita de cortesía. Fue una señal política nítida: la instalación deliberada de una agenda regional de ultraderecha, cuyo eje central es la migración entendida como amenaza y no como fenómeno social, económico y humanitario.
Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 48 segundosEl debate abierto en torno a un eventual respaldo del futuro gobierno de José Antonio Kast a la candidatura de Michelle Bachelet como secretaria general de Naciones Unidas no es un episodio diplomático menor ni una simple diferencia de opiniones personales. Se trata, más bien, del primer conflicto […]