Chile no merece un programa escrito por quienes defendieron prácticas que robaron miles de millones a consumidores, encarecieron medicamentos, manipularon alimentos básicos y entregaron recursos públicos a manos privadas.
La primera vuelta dejó a Jeannette Jara al frente, a José Antonio Kast a un paso de La Moneda y a Franco Parisi con la llave del balotaje, pero sin una izquierda real en pie. El politólogo Juan Carlos Gómez Leyton propone una salida incómoda: un gobierno de cohabitación Jara–Parisi para frenar el poder total de la derecha.
Las elecciones presidenciales de este domingo abrieron un ciclo político cargado de incertidumbre y con un fuerte remezón para el progresismo. Aunque Jeannette Jara logró situarse en primer lugar, la distancia con José Antonio Kast terminó siendo mucho más estrecha de lo que anticipaban las encuestas, y el inesperado ascenso de Franco Parisi —que alcanzó cerca de un 20%—
El senador llamó a la ciudadanía a mirar más allá de las consignas electorales y evaluar el riesgo real de retrocesos: “Si Kast gana, las 40 horas, las mejoras en pensiones, la gratuidad y la capacidad regulatoria del Estado estarán en cuestión. No es una exageración: es lo que hace la ultraderecha en todas partes”.
Este domingo, más que despejar dudas, abrirá un nuevo campo de interrogantes. La principal de ellas es qué derecha pasará al balotaje: ¿la derecha histórica moderada, un ente más teórico que real? ¿La derecha empresarial-tradicional de Matthei? ¿O la derecha abiertamente pinochetista, que se expresa —con matices— tanto en Kast como en Kaiser?
El protagonista inesperado es Iván Poduje, arquitecto, exaspirante a alcalde de Viña del Mar y figura central del equipo programático de Kast. Durante meses, Poduje sostuvo conversaciones privadas con algunas de las cuentas anónimas más agresivas de la ultraderecha digital: Dress (@DRESTRUM__Pl), TOKY (@canserbero73), Politica2 (@Politica2chile) y Camilo (@camilo_anania).
El resultado es un país donde los grandes poderes económicos financian candidatos, controlan la información y manipulan la conversación pública, mientras los ciudadanos creen estar decidiendo libremente.
En el último debate presidencial, Jeannette Jara hizo algo que pocos esperaban: se corrió del marco del oficialismo y se instaló fuera del debate tradicional. Lo hizo con una calma calculada, sin sobreactuaciones, pero con una claridad estratégica que la separó del gobierno del cual proviene.
Un documento de 1942 publicado en La Nación y recientemente reproducido por Democracia UDP menciona a un “Arturo Kast” como jefe de propaganda del partido nazi en Chile.
Ochenta años después, el apellido vuelve al centro de la política nacional: José Antonio Kast, hijo de un exmiembro del Partido Nacionalsocialista alemán, encarna hoy la versión más dura y conservadora de
Para entender su discurso y comprender sus objetivos es necesario conocer los principios de la propaganda de Goebbles, el Ministro de Propaganda de Hitler que ha tenido una gran influencia en Kast. Los aprendió de su padre que fue miembro del Partido Nazi hasta el final de la guerra, de su hermano Miguel Kast ex Ministro de Pinochet, de Jaime Guzmán y de la UDI que los