
Hombres y mujeres son registrados como acompañantes de niños sin su consentimiento. Documentos falsos llevan la firma de un notario fallecido hace cinco años. La comunidad haitiana pide a los medios de comunicación investigar la red que opera desde Chile y denuncia que el gobierno intenta apropiarse del dolor de la comunidad para redefinir la narrativa falsa sobre “tráfico





