
Desempleo se mantiene en 9,4% y expone la fragilidad del mercado laboral pese al repunte de la industria
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La tasa de desocupación volvió a situarse en 9,4% durante el trimestre abril-junio y aumentó medio punto porcentual en un año. Aunque la producción industrial y el comercio mostraron mejores resultados en junio, las cifras del INE revelan que el empleo crece menos que la fuerza de trabajo y que buena parte de su expansión se concentra en trabajadores por cuenta propia y asalariados informales.
La tasa de desocupación nacional alcanzó nuevamente un 9,4% durante el trimestre móvil abril-junio de 2026, confirmando la persistente debilidad del mercado laboral chileno.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo publicada este viernes por el Instituto Nacional de Estadísticas, la desocupación aumentó 0,5 puntos porcentuales respecto del mismo período del año pasado. La fuerza de trabajo creció 1,5%, mientras el número de personas ocupadas aumentó solo 0,9%, una diferencia que elevó en 7,7% la cantidad de desocupados.
El aumento se explicó tanto por quienes habían perdido su empleo como por las personas que comenzaron a buscar trabajo. Los cesantes crecieron 7,5% en doce meses, mientras quienes buscaban una ocupación por primera vez aumentaron 9,8%.
Las cifras muestran una economía que no está generando puestos de trabajo al mismo ritmo en que nuevas personas intentan incorporarse al mercado laboral.
El empleo crece, pero con señales de precariedad
El INE informó que el total de personas ocupadas aumentó 0,9% en doce meses. Sin embargo, la composición de ese incremento ofrece una señal menos favorable.
La expansión estuvo impulsada principalmente por los trabajadores por cuenta propia, que crecieron 8,6%, y por los asalariados informales, que aumentaron 2,8%. En términos sectoriales, los mayores aportes provinieron del transporte, los servicios administrativos y de apoyo y las actividades de salud.
La tasa de ocupación informal llegó a 27%, con un alza de un punto porcentual respecto de igual trimestre de 2025. El número de personas ocupadas informalmente creció 4,7%, más de cinco veces el aumento del empleo total.
Esto significa que una parte importante de los nuevos empleos no corresponde necesariamente a puestos asalariados estables, con contrato y protección social. El mercado laboral está absorbiendo trabajadores, pero lo hace crecientemente mediante el autoempleo y la informalidad.
El promedio de horas efectivamente trabajadas también disminuyó 0,7% en un año y se ubicó en 36,7 horas semanales, mientras el volumen total de horas trabajadas aumentó apenas 0,2%.
Las mujeres siguen enfrentando el mayor desempleo
La tasa de desocupación femenina alcanzó 10,4%, medio punto más que hace un año. Entre los hombres llegó a 8,7%, con un incremento de 0,6 puntos porcentuales.
La informalidad también tuvo una incidencia mayor entre las mujeres: alcanzó 28,9%, frente al 25,5% registrado entre los hombres. En ambos casos aumentó durante los últimos doce meses, pero el deterioro fue más pronunciado entre las trabajadoras.
La diferencia muestra que el debilitamiento laboral no se distribuye de manera homogénea y que las mujeres continúan enfrentando mayores obstáculos para encontrar empleos formales y estables.
En la Región Metropolitana, en tanto, la desocupación también se situó en 9,4%, aunque disminuyó levemente respecto del año anterior. El crecimiento de los ocupados estuvo marcado por el transporte, la industria manufacturera y el comercio, además de una expansión de 14,3% de los trabajadores por cuenta propia.
Industria y comercio muestran una mejoría puntual
El dato laboral coincidió con dos indicadores que entregan una señal más favorable para junio.
El Índice de Producción Industrial aumentó 1,3% respecto del mismo mes de 2025, luego de haber caído 7,5% en mayo. El avance estuvo explicado principalmente por el crecimiento de 6% de la producción minera, asociado a una mayor extracción y procesamiento de cobre, y por un aumento de 2,4% en electricidad, gas y agua.
Sin embargo, la industria manufacturera continuó debilitada y retrocedió 3,2% interanual, principalmente por una caída de 8,1% en la elaboración de productos alimenticios.
El comercio, por su parte, aumentó 4,8% en junio, otro antecedente que podría anticipar un mejor resultado del Imacec correspondiente a ese mes.
Estos datos impiden describir la economía como una caída uniforme en todos sus sectores. Existen señales de recuperación en la minería y el comercio, pero todavía no son suficientes para traducirse en una mejora visible del empleo.
Una economía que produce más, pero aún no genera trabajo suficiente
La aparente contradicción entre una producción industrial que vuelve a crecer y una desocupación que permanece en 9,4% puede explicarse, en parte, porque los cambios en la actividad económica no se transmiten automáticamente al empleo.
El repunte industrial de junio estuvo impulsado principalmente por la minería, un sector de alta productividad y gran peso económico, pero con una capacidad relativamente limitada para generar empleos masivos. Al mismo tiempo, la manufactura —más intensiva en puestos de trabajo— continuó retrocediendo.
Por eso, un mejor Imacec o una recuperación puntual de la producción no necesariamente implican una mejora inmediata para los hogares.
La cifra más inquietante no es solamente el 9,4% de desempleo. Es que el empleo formal muestra poco dinamismo, mientras crecen con mayor rapidez el trabajo por cuenta propia y la informalidad.
Presión sobre la estrategia económica del Gobierno
El nuevo informe del INE aumenta la presión sobre el Gobierno de José Antonio Kast y sobre la conducción económica del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
La administración llegó a La Moneda prometiendo que la recuperación de la confianza empresarial, las rebajas tributarias, la reducción de regulaciones y la agilización de inversiones se traducirían en mayor crecimiento y creación de empleo.
A más de cien días de iniciado el Gobierno, esa promesa todavía no encuentra una expresión clara en el mercado laboral.
La industria y el comercio pueden estar mostrando un primer rebote, pero el desempleo continúa elevado y la calidad de los puestos creados sigue siendo una preocupación central.
El desafío para el Ejecutivo no será únicamente conseguir que los indicadores de actividad vuelvan a crecer. Será lograr que esa recuperación llegue al empleo formal, aumente las horas trabajadas y permita reducir una desocupación que ya se ha instalado persistentemente por encima del 9%.
Mientras eso no ocurra, cualquier señal de reactivación seguirá siendo parcial: visible en algunas estadísticas productivas, pero todavía ausente en la experiencia cotidiana de quienes buscan trabajo.





