
Chile construyó su modelo de desarrollo sobre la apertura simultánea a múltiples mercados. La incógnita es si esa lógica puede sostenerse en un entorno donde las potencias demandan definiciones.
El dilema no es abstracto. Se traduce en exportaciones de cobre y litio, en importaciones de maquinaria y tecnología, en infraestructura digital y en la capacidad de decisión







