
Sea como fuere, al revés de las proclamas del fascismo intentando apoderarse del futuro, en la izquierda no creemos que el futuro pertenezca a nadie en particular. En definitiva eso no se puede prever, aunque eso si, observando el desarrollo histórico vemos un consistente—aunque no lineal—progreso humano no sólo en un sentido tecnológico, económico o científico sino













