
La derecha, sin distinciones, sabe la importancia de sacar músculo. Hacer visible a sus generales al mando. Sus portavoces promueven la desigualdad, demonizan la justicia social y se reconocen en el patriarcado. Alientan la xenofobia y el racismo. Consideran el pago de impuestos un robo. Refractarios a la democracia, la han condenado como forma de gobierno. Se proclaman














